SANTO DOMINGO, RD.– El teatro musical en la República Dominicana continúa demostrando que cuenta con una cantera inagotable de talento de primer nivel. En esta ocasión, los reflectores del prestigioso Teatro Nacional Eduardo Brito se posaron con fuerza sobre dos figuras que han dejado una huella imborrable en el público y la crítica especializada: Laura Alcántara y Laura Cadete, quienes brillaron con luz propia en la aclamada puesta en escena del icónico musical “Chicago”.
La producción, que logró convocar a una gran cantidad de entusiastas del arte escénico, se convirtió en el escenario ideal para que ambas artistas desplegaran toda su capacidad histriónica y, de manera muy especial, una calidad vocal que conmovió las fibras de la sala.
Desafío vocal de alta tesitura
Por un lado, Laura Alcántara asumió la enorme responsabilidad de dar vida al personaje de Mary Sunshine, una periodista sensacionalista caracterizada por su agudeza y por poseer una de las líneas musicales más exigentes y con la tesitura más alta de toda la obra. Lejos de intimidarse ante el reto técnico, Alcántara ofreció una interpretación vocal impecable. Su precisión en las notas más complejas y su desenvolvimiento escénico demostraron el alto grado de preparación y madurez profesional que ostenta en la actualidad, arrancando prolongados aplausos de la audiencia.
Potencia y dominio en el escenario
En contraparte, el temperamento y la fuerza actoral se hicieron sentir con la entrada de Laura Cadete, quien se encargó de encarnar a la emblemática Mama Morton, la imponente y astuta “jefa” de la prisión. Cadete le hizo total justicia a la esencia del personaje, proyectando una autoridad indiscutible en las tablas. Su participación deslumbró gracias a una descomunal potencia vocal que llenó por completo el aforo del Teatro Nacional, consolidando su número musical como uno de los momentos cumbres y más electrizantes de la velada.
El éxito de ambas actrices reafirma el gran momento que vive el teatro en el país, donde las producciones de Broadway encuentran en los profesionales dominicanos una ejecución impecable y de estándares internacionales. Con actuaciones de este calibre, Laura Alcántara y Laura Cadete no solo elevan el listón de la obra, sino que aseguran su lugar como referentes imprescindibles de la nueva era dorada del arte dominicano.