SANTO DOMINGO, RD.– A casi un mes del trágico fallecimiento de la célebre actriz estadounidense Hayden Panettiere, nuevos y escalofriantes detalles han salido a la luz pública, transformando el caso en una investigación criminal de alto perfil. De acuerdo con un informe exclusivo publicado por el portal de entretenimiento TMZ, la protagonista de las exitosas series Heroes
y Nashville perdió la vida tras consumir una dosis mortal de oxicodona que se encontraba adulterada con fentanilo.
El citado medio especializado asegura que sus fuentes están enteramente vinculadas al expediente judicial y poseen conocimiento directo de los exámenes toxicológicos. La reconstrucción de los hechos subraya que Panettiere, de 36 años, mantenía desde hacía bastante tiempo un vínculo activo con un «traficante de drogas» con base de operaciones en Los Ángeles. Este individuo era el encargado de suministrarle de forma regular diversos medicamentos controlados procedentes de los peligrosos canales del mercado negro.
Las pesquisas policiales detallan que la actriz consumió varias de las sustancias prohibidas compradas a su proveedor ilegal durante el transcurso de un vuelo comercial desde Los Ángeles hacia Carolina del Sur, justo el día anterior a su deceso. Las autoridades locales de Greenville presumen que la intérprete de la saga de terror Scream ingirió la pastilla fatal durante las primeras horas de la mañana de su fallecimiento, ignorando por completo que el fármaco contenía trazas del potente y letal opioide sintético.
Ante el alarmante hallazgo de fentanilo, la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) se ha sumado de manera formal a las labores de inteligencia criminal en la costa oeste. Los agentes federales se encuentran reconstruyendo de manera minuciosa las comunicaciones telefónicas, transacciones financieras y bitácoras de viaje de Panettiere con el firme propósito de cazar y procesar judicialmente al distribuidor de la dosis mortal. El panorama evoca de forma inmediata el mediático caso del rapero Mac Miller, donde los proveedores del mercado negro terminaron tras las rejas por homicidio.
La trágica muerte de la artista reabre de golpe el debate en la sociedad norteamericana sobre la profunda crisis sanitaria de adicciones que azota a la industria del entretenimiento. Panettiere había abordado con crudeza y valentía sus prolongadas batallas contra la depresión posparto y el abuso de sustancias en su libro autobiográfico This Is Me: A Reckoning, publicado apenas unos meses antes de este fatídico desenlace.