SANTO DOMINGO, RD.– La Fórmula 1 escribió una página dorada en su historia este domingo con el vibrante estreno del circuito semiurbano Madring, el trazado diseñado en los terrenos de IFEMA que devolvió la máxima categoría del automovilismo a la capital española después de 45 años de sequía. La gloria de este regreso histórico quedó en manos del joven piloto italiano de 20 años, Andrea Kimi Antonelli, quien al volante de su Mercedes firmó su segunda victoria consecutiva en el campeonato mundial.
El triunfo de Antonelli llega apenas una semana después de su épica remontada en el mítico circuito de Monza durante el Gran Premio de Italia, encadenando una racha impecable que lo afianza de forma sólida en la cima de la clasificación de pilotos. El piloto de la escudería de la estrella de tres puntas supo capitalizar al máximo las ventanas estratégicas y los caprichos del destino en una pista revirada que impuso un desafío mayúsculo a los competidores debido a las escasas zonas de adelantamiento directo.
La carrera dio un giro dramático y definitivo en la vuelta 15, cuando un problema mecánico en el monoplaza del canadiense Lance Stroll obligó a las autoridades a desplegar el régimen de coche de seguridad virtual (VSC). Esta interrupción artificial de la velocidad golpeó de lleno al británico Lando Norris, quien venía liderando la prueba con absoluta solvencia a bordo de su McLaren tras haber defendido su pole position en la salida. Norris, que justo acababa de pasar la entrada a la calle de boxes cuando se decretó la neutralización, se vio obligado a dar una vuelta completa a ritmo lento.
Esta ventana de tiempo fue un regalo de oro para Antonelli y el neerlandés Max Verstappen. Ambos perseguidores reaccionaron con reflejos felinos y se lanzaron de inmediato al pitlane para realizar sus respectivas paradas comerciales de neumáticos, emergiendo por delante del piloto de McLaren. Por si fuera poco, cuando Norris finalmente pudo ingresar en el siguiente giro, una lenta y complicada sustitución en la rueda trasera derecha lo sepultó temporalmente en la quinta posición de la carrera.
En los compases finales de la competencia, Antonelli controló el ritmo con la madurez de un veterano. Detrás de él, se desató una feroz e intensa batalla reglamentaria por el segundo escalón del podio entre el Red Bull de Verstappen y el McLaren de Norris, un duelo electrizante que se resolvió a favor del cuádruple campeón del mundo, relegando al piloto inglés al tercer puesto definitivo de la cita madrileña. Con este resultado, el joven prodigio italiano de Mercedes estira su ventaja en el liderato a 81 puntos sobre su compañero de equipo, George Russell, colocándose en una posición inmejorable para acariciar su primera corona mundial.