Redacción Noticiasenlineard
Lo que prometía ser una fiesta nacional y un reencuentro dorado con su fiel fanaticada terminó transformándose en una auténtica pesadilla para la selección nacional de voleibol femenino de la República Dominicana. En el cierre del Campeonato Continental Norceca 2026, celebrado en suelo patrio, las llamadas “Reinas del Caribe” sufrieron un amargo y doloroso revés al caer derrotadas en tres sets consecutivos ante su histórico rival, Cuba, quedando relegadas a la cuarta posición del torneo y cediendo su trono continental.
El combinado dominicano había iniciado la justa deportiva de manera impecable, avanzando de forma invicta en el Grupo B con victorias contundentes sobre Costa Rica, Cuba y Puerto Rico, lo que les otorgó el pase directo a la fase semifinal. Sin embargo, el panorama comenzó a oscurecerse tras caer ante la poderosa escuadra de los Estados Unidos. La situación tocó fondo definitivo la noche del miércoles, cuando el sexteto de Cuba, equipo al que República Dominicana llevaba 11 años dominando de forma consecutiva, plantó un juego impecable para superar a las quisqueyanas con parciales de 26-24, 25-17 y 25-18.
Tras la debacle, las reacciones del cuerpo técnico no se hicieron esperar. Un impactado e incómodo Marcos Kwiek, dirigente del conjunto dominicano, catalogó la presentación como “un desastre total”. El estratega admitió que el equipo jugó muy por debajo de su nivel habitual, señalando que, aunque existió frustración en figuras clave como Brayelin Martínez —quien debió abandonar la cancha por molestias en la espalda baja—, las lesiones no justificaban el bajo rendimiento general. A esto se sumó la preocupante salida de la central Jineiry Martínez tras un fuerte choque en el rostro con su compañera Yonkaira Peña. Kwiek fue autocrítico al apuntar que las jugadoras de la banca que entraron en sustitución no lograron ejecutar el trabajo encomendado.
La situación actual enciende las alarmas en el entorno deportivo nacional. Figuras inmortales del voleibol criollo, como Heyda Joaquín, han manifestado de manera pública que el combinado nacional necesita una reestructuración urgente, evidenciando la falta de un relevo generacional consolidado que pueda llenar los grandes vacíos defensivos y ofensivos dejados por leyendas recientemente retiradas, como la icónica rematadora Bethania de la Cruz.
A pesar del trago amargo en el Norceca, el cual coronó a Canadá como la gran campeona invicta, las Reinas del Caribe no tienen tiempo para lamentos. El equipo dominicano debe pasar la página de inmediato, ya que este mismo viernes arranca el crucial Torneo Preolímpico. Las criollas saldrán a la cancha a buscar el único boleto disponible rumbo a la cita de Los Ángeles 2027, en un escenario donde tendrán que batallar con la presión psicológica y deportiva frente a escuadras inspiradas como Canadá, Cuba y Puerto Rico.