Nick Gonzales, de los Piratas de Pittsburgh, observa su imparable frente a los Padres de San Diego en la tercera entrada del juego de béisbol de Grandes Ligas, el lunes 24 de agosto de 2026, en San Diego. (AP Foto/Derrick Tuskan)
Un sencillo remolcador de Nick Gonzales en el episodio 12 selló el triunfo de Pittsburgh 3-2. El criollo Valdez comandó la ofensiva, mientras los Padres colapsaron dos veces con las bases llenas.
REDACCIÓN CENTRAL (Noticias En Línea RD).– Un enfrentamiento de antología que se extendió por 12 intensos episodios cortó las rachas de uno de los equipos más calientes de todo el negocio. Con el madero del prospecto dominicano Esmerlyn Valdez alzándose como protagonista, los Piratas de Pittsburgh vencieron de forma dramática 3-2 a los Padres de San Diego la noche de este lunes en el Petco Park.
El desenlace del maratónico encuentro llegó en la parte alta de la duodécima entrada, cuando el infielder Nick Gonzales castigó los envíos del relevo local con un sencillo impulsor que remolcó la carrera de la ventaja definitiva, permitiendo a los Piratas sacudirse una racha negativa de tres derrotas consecutivas tras haber sido barridos el fin de semana en Los Ángeles.
El cañonazo de Valdez y la noche de pesadilla para Merrill
La ofensiva de Pittsburgh estuvo cargada de sabor caribeño en el sexto capítulo. El dominicano Esmerlyn Valdez demostró su imponente fuerza al conectar un cuadrangular solitario, abriendo la pizarra para los bucaneros. Inmediatamente después, Rafael Flores Jr. aportó a la causa con un doblete remolcador frente a la defensiva del cotizado Jackson Merrill, quien falló en una atrapada de zambullida.
Por el lado de San Diego, el encuentro se empató de forma efímera en la baja de la octava entrada gracias a un sencillo productor de Jake Cronenworth con dos outs en la pizarra. Sin embargo, la gran deudas de los Frailes estuvo en su bateo oportuno, dejando escapar el partido de manera insólita:
Decepción en su propia noche: El estelar novato Jackson Merrill vivió una jornada de pesadilla precisamente en el día en que el estadio regalaba su figura de Bobblehead (muñeco cabezón). Merrill se fue de 5-0 en el partido, pero lo más costoso fue que se ponchó con tres lanzamientos teniendo las bases llenas tanto en la octava entrada como en la undécima ante el relevista Kirby Yates (2-5), quien terminó llevándose el triunfo al ponchar además a Xander Bogaerts con las almohadillas repletas.
La victoria de los Piratas (apenas su número 11 en los últimos 31 compromisos) dolió con fuerza en California, ya que cortó de golpe una seguidilla de ocho triunfos consecutivos de San Diego en condición de local, propinándoles apenas su octava derrota en sus pasados 29 partidos disputados en esta exigente campaña de la MLB.