Aficionados argentinos vitorean antes de la final del Mundial de Fútbol de 2026 entre España y Argentina en el estadio New York/New Jersey en East Rutherford el 19 de julio de 2026.Foto de FRANCK FIFE / AFP
El emblemático parque neoyorquino transformó su Great Lawn en un estadio improvisado con pantallas gigantes, música en vivo y una marea de aficionados argentinos y españoles que no consiguieron boletas para el MetLife.
Nueva York (EFE). – El corazón de Manhattan se transformó este domingo en el epicentro de la pasión futbolística global. Tres pantallas gigantes, enmarcadas por el imponente horizonte de los rascacielos neoyorquinos, presidieron el icónico Great Lawn de Central Park, escenario donde se congregaron unas 50,000 personas para dar vida a la watch party oficial más masiva y espectacular del planeta con motivo de la gran final del Mundial 2026 entre las selecciones de España y Argentina.
Desde el mediodía, el emblemático parque comenzó a llenarse de una energía electrizante. Ante los prohibitivos precios de las boletas en el Estadio MetLife de Nueva Jersey y el rápido agotamiento de las entradas, decenas de miles de aficionados locales y turistas optaron por este festival masivo al aire libre, el cual estuvo arropado por música en vivo, banderas de ambos países y vendedores de comida que ofrecían desde tradicionales empanadas argentinas hasta tapas españolas.
Una marea cultural bajo el cielo de Manhattan
La asistencia desbordó las previsiones de las autoridades de la ciudad de Nueva York, consolidando una marea humana dividida entre camisetas albicelestes con el número 10 de Lionel Messi y la elástica roja de la escuadra ibérica. La FIFA, en coordinación con la alcaldía de la ciudad, diseñó este espacio no solo como un punto de transmisión, sino como un parque de experiencias interactivas para los fanáticos de todas las edades.
El ambiente se mantuvo al límite de la tensión y la euforia colectiva durante cada minuto del encuentro. Los cantos de las hinchadas resonaron con fuerza entre las áreas boscosas del parque, demostrando que la Gran Manzana adoptó este torneo —el más grande de la historia con 48 selecciones— como una fiesta propia que unió a comunidades de todo el mundo en un entorno natural inigualable.