Redacción Noticiasenlineard
SANTO DOMINGO, RD.– La crisis humanitaria se agudiza en territorio venezolano. A casi un mes de los devastadores terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 que sacudieron la costa norte del país el pasado 24 de junio, la cifra oficial de fallecidos se elevó a 4,930 personas, consolidándose como una de las peores catástrofes sísmicas de la región.
El estado de La Guaira se mantiene como la zona cero del desastre. En esta demarcación y en la capital, Caracas, unas 21,000 personas se han visto obligadas a vivir en campamentos improvisados de tiendas de campaña, bautizados por los propios damnificados como “Ciudad Carpita”. Las familias refugiadas subsisten en condiciones extremas, compartiendo electrodomésticos, cocinando en ollas comunes al aire libre y alquilando lavadoras portátiles por cinco dólares para mantener la higiene elemental.
Los informes de los equipos médicos desplegados en hospitales de campaña alertan sobre el inminente peligro de propagación de enfermedades respiratorias e intestinales debido a la severa escasez de agua potable y baños portátiles en los refugios. El recuento de daños materiales de las autoridades locales indica el desplome total de al menos 185 edificaciones multifamiliares y daños estructurales severos en otras 900 estructuras residenciales, dejando a miles de ciudadanos sin un techo seguro al cual retornar.