Manoli Montero, regidor por el gobernante Partido Revolucionario Moderno (PRM), se arrodilló en plena vía pública para suplicar directamente la intervención del presidente Luis Abinader.
La crisis por el deterioro de las vías de comunicación en el interior de la República Dominicana ha alcanzado un punto de dramática exposición pública. En un hecho sin precedentes que refleja la desesperación de las comunidades locales, Manoli Montero, regidor por el gobernante Partido Revolucionario Moderno (PRM), se arrodilló en plena vía pública para suplicar directamente la intervención del presidente Luis Abinader.
El escenario del reclamo fue una de las tantas calles desprovistas de asfalto en el municipio de Pimentel, perteneciente a la provincia Duarte. La acción del funcionario municipal ha encendido el debate político en la región nordeste, evidenciando que las demandas por infraestructura básica rompen incluso las líneas de la disciplina partidaria oficialista.
Un clamor desesperado frente al abandono vial
Montero, consciente del impacto de su gesto, rompió el protocolo institucional al colocarse de rodillas sobre la tierra y el lodo. Durante su intervención, el legislador municipal aclaró firmemente que está consciente de que un ser humano “solo debe arrodillarse ante Dios”, pero justificó su acción ante el estado de vulnerabilidad y olvido en el que se encuentran los moradores de Pimentel.
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El regidor perremeísta instó al mandatario a trasladarse de urgencia a la comunidad, utilizando “cualquier medio de transporte”, para que constate de primera mano el avanzado estado de abandono de los caminos vecinales y las calles urbanas. Según declaraciones recolectadas en la zona, las promesas de asfaltado e intervenciones del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) no han ejecutado soluciones definitivas, paralizando el comercio local y afectando la calidad de vida de las familias.
Grietas en la gestión local y el impacto político en la provincia Duarte
Este inusual método de protesta por parte de un miembro del propio partido de gobierno expone una realidad compleja: las autoridades municipales se encuentran con las manos atadas ante presupuestos limitados, dependiendo directamente del Poder Ejecutivo para obras de gran envergadura. La provincia Duarte, una demarcación de alta relevancia agrícola y electoral, ha sido escenario de múltiples huelgas y demandas comunitarias en los últimos meses exigiendo un plan real de bacheo y pavimentación.
La imagen del regidor arrodillado se ha esparcido con rapidez en las plataformas digitales, convirtiéndose en un fenómeno viral que incrementa la presión política sobre la administración central de cara a las demandas de los municipios del interior del país.
