La imagen muestra productos de la canasta básica familiar
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La Cámara de Diputados de la República Dominicana elevó el endeudamiento acumulado del país a niveles históricos al aprobar dos préstamos por US$600 millones, consolidando una racha alcista que ha incrementado la deuda pública en más de US$27,400 millones desde el 16 de agosto de 2020 hasta mayo de 2026.
Con esta veloz aprobación, el saldo de la deuda del Sector Público No Financiero (SPNF) pasa de los US$38,575 millones heredados en el año 2020 a rebasar los US$66,600 millones en la actualidad, un comportamiento impulsado por decenas de contratos de financiamiento internacional ratificados de forma expedita por la mayoría oficialista en el Congreso Nacional [2].
Análisis Especial: La radiografía del endeudamiento al vapor
La velocidad con la que el oficialismo y sus aliados despacharon los contratos por US$600 millones de dólares reactivó las alarmas en la sociedad civil y los gremios comerciales dominicanos. El hecho de que una cifra de esta magnitud sea aprobada en tan solo una hora y media de sesión parlamentaria reabre el debate sobre la falta de fiscalización real en las cámaras legislativas.
Para contextualizar el impacto de la actual gestión fiscal, el análisis de la evolución de los empréstitos estatales dibuja una tendencia de endeudamiento agresivo estructurada paso a paso:
Agosto 2020 – Diciembre 2021 (Fase de Emergencia): Bajo el argumento de la crisis sanitaria y los programas de subsidios temporales (Fase, Pa’ Ti, Quédate en Casa), el Congreso validó miles de millones de dólares en líneas de crédito de rápido desembolso.
Año 2022 – Año 2024 (Fase de Consolidación y Gasto Corriente): A pesar de la recuperación económica y el dinamismo del turismo, el ritmo de préstamos no se detuvo. Los fondos pasaron de financiar la salud a cubrir brechas de liquidez de las Empresas Distribuidoras de Electricidad (EDE) y a engrosar la nómina pública.
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Año 2025 – Mayo 2026 (El Techo de los US$66,000 Millones): La acumulación de deuda bruta del sector público no financiero escaló desde los US$38,575 millones iniciales hasta superar los US$66,000 millones. Esta cifra implica que en menos de seis años se ha tomado prestado un equivalente promedio superior a los US$4,500 millones anuales.
La contradicción del “sacrificio” y el plato del día
Este incremento geométrico de los compromisos financieros del Estado tiene un impacto directo en el bolsillo de las familias dominicanas. Como denunció recientemente la Iglesia católica en el Sermón de las Siete Palabras, y como confirman los propios mercaderes del Mercado Modelo, el dinero ha dejado de circular en las comunidades populares debido a que un alto porcentaje de los ingresos fiscales del país hoy se destina exclusivamente al pago de los intereses de esa gigantesca deuda acumulada.
El círculo vicioso se completa cuando el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM) incrementa los combustibles para compensar el déficit del gasto operativo, provocando que los préstamos aprobados de forma corporativa en el Congreso se traduzcan de manera inmediata en facturas de luz más caras, alimentos inalcanzables y un estancamiento del poder adquisitivo del trabajador dominicano.
Sobre el autor
José Abreu, periodista, máster en periodismo digital; articulista de opinión y director NoticiasEnlineaRD.
