WASHINGTON (AP) — El rey Carlos III conmemoró el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos con un discurso cargado de simbolismo, historia y mensajes políticos sutiles, en el que destacó la fortaleza de la relación entre ambas naciones y advirtió sobre los riesgos del aislamiento en un mundo cada vez más inestable.
Durante su intervención ante una sesión conjunta del Congreso estadounidense, el monarca británico elogió la capacidad de Estados Unidos y Reino Unido para transformar un pasado de conflicto en una de las alianzas “más trascendentales en la historia de la humanidad”. Sin embargo, dejó claro que ese vínculo no puede darse por sentado.
“La alianza no puede descansar en logros pasados”, afirmó el rey, en lo que analistas interpretan como un llamado directo a mantener el compromiso internacional en medio de tensiones globales.
Aunque evitó críticas frontales, Carlos lanzó mensajes implícitos hacia el presidente Donald Trump, abordando temas sensibles como la guerra en Irán, el respaldo a Ucrania frente a Rusia y la importancia de la OTAN, alianza que ha sido cuestionada por el mandatario estadounidense.
El monarca también sorprendió al referirse a la crisis climática y al papel de los líderes mundiales en la protección del planeta, en momentos en que la Casa Blanca ha revertido regulaciones ambientales. “Debemos salvaguardar la naturaleza, nuestro activo más preciado e irremplazable”, subrayó.
En un tono inusual para un jefe de Estado británico —tradicionalmente apolítico—, evocó principios democráticos como los pesos y contrapesos, remontándose a la Carta Magna, en una referencia indirecta a debates actuales sobre el poder presidencial.
Además, hizo una alusión velada al escándalo de Jeffrey Epstein, al mencionar la necesidad de apoyar a las víctimas de abusos en ambas sociedades.
El discurso formó parte de una gira oficial de cuatro días en Estados Unidos, donde Carlos, acompañado por la reina Camila, busca reforzar una relación bilateral que ha mostrado signos de tensión en los últimos meses.
Previo a su intervención, el rey sostuvo un encuentro privado con Trump en la Casa Blanca, descrito por el mandatario como “muy positivo”. Más tarde, el presidente ofreció una cena de Estado con la presencia de figuras influyentes como Tim Cook y Jeff Bezos.
A pesar de las diferencias políticas, Trump elogió el mensaje del monarca: “Pronunció un gran discurso”, afirmó.
Carlos se convirtió así en el segundo monarca británico en dirigirse al Congreso estadounidense, siguiendo los pasos de su madre, Isabel II, quien lo hizo en 1991.
En su cierre, el rey advirtió que el mundo actual es “más volátil y peligroso” que en décadas pasadas, e instó a reforzar la cooperación internacional frente a desafíos comunes.
Su mensaje, cuidadosamente equilibrado entre diplomacia y firmeza, deja una señal clara: la histórica alianza entre Washington y Londres atraviesa un momento decisivo que definirá su papel en el nuevo orden global.
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