En un lenguaje cargado de símbolos y movimientos sutiles, la artista reflexiona sobre el desgaste físico y emocional de vivir aceleradamente y plantea una mirada más consciente hacia nuestra existencia.
La invitación de la arquitecta, artista y académica, Solange Rodríguez, es atrevida. ¿Hacer una pausa en medio de la prisa cotidiana, dejar de correr de un lado, rebelarse al vértigo? Audaz.
Y es precisamente eso lo que propone, a través de su más reciente exposición individual “Causas Finales”, abierta al público desde este jueves 10 de julio en el Centro Cultural Amaya, en la Ciudad Colonial.
En un lenguaje cargado de símbolos y movimientos sutiles, la artista reflexiona sobre el desgaste físico y emocional de vivir aceleradamente y plantea una mirada más consciente hacia nuestra existencia.
“Existir ya es haber ganado. Somos el resultado de una batalla microscópica, una carrera celular en la que fuimos los elegidos”, dice. Conversamos con ella sobre el origen, proceso y significado de esta muestra que conecta el arte con los materiales y las ideas, explorando la relación entre lo que creamos, lo que imaginamos y lo que realmente importa.
¿Qué significado tiene “Causas Finales” para ti?
Esta exposición nace desde una mirada introspectiva y personal. Es una invitación a detenernos, aunque sea por un instante, en medio del ritmo frenético que nos consume. Vivimos tan enfocados en alcanzar, en lograr, en cumplir expectativas, que muchas veces se nos escapa el propósito.

Esta muestra reflexiona sobre ese desgaste y esa búsqueda interior: la del ikigai, esa razón de ser que da dirección a nuestra existencia.
¿Qué esperas que el público experimente o reflexione al recorrer la exposición?
Espero que despierte emociones, no importa cuáles sean. Si conseguimos eso, ya es un logro. El arte siempre deja espacio a la libre interpretación, pero hay un gesto evidente de movimiento y búsqueda. El mensaje que quiero transmitir es que ya somos suficientes. Por el simple hecho de existir, ya hemos alcanzado algo profundo y valioso.
¿Cómo definirías tu estilo y tu enfoque como artista?
Me siento libre en mi proceso. Trabajo de forma espontánea, creando narrativas en universos irreales. Uso personajes simbólicos para construir paralelismos. Los peces, por ejemplo, aparecen con frecuencia como metáforas de las personas, y también como referencia al líquido espermático: esa multitud que avanza junta hacia un fin común.
¿Qué inspiró esta exposición en particular?
El origen está en la urgencia del día a día, que a veces se vive como una forma de agonía. Es una reflexión sobre el rumbo que llevamos, pero también una invitación a pausar, a contemplar. Esta muestra lanza un grito de afirmación ante el milagro de estar vivos. Cada uno de nosotros es un acontecimiento único, improbable, y eso merece ser reconocido.
¿Cuáles fueron los principales retos al desarrollarla?
El más grande fue técnico: renunciar al color como recurso expresivo. Siempre he trabajado con colores muy vivos, pero esta vez opté por una paleta más neutra y monocromática.
Lograr transmitir movimiento, urgencia y emoción sin color fue un desafío enorme.
¿Cómo fue tu proceso creativo?
Fue tanto introspectivo como técnico. Surgió del deseo de narrar desde la contención. Hubo mucho ensayo, pruebas de materiales, decisiones conscientes sobre cada ritmo visual y cada trazo.
¿Qué papel ha tenido el arte en tu vida personal y profesional?
Ha sido fundamental. Desde pequeña ha sido mi medio de expresión, una forma de procesar emociones: amor, desamor, frustración, esperanza. Mi historia puede leerse a través del arte, la arquitectura y, más recientemente, la poesía, que hasta hace poco era algo que guardaba en silencio.
¿Qué artistas o movimientos han influido en tu obra?
Mis padres, ambos arquitectos, fueron mi primera influencia. En lo local, admiro profundamente a Elsa Núñez, Gerard Ellis, Guillo Pérez y Jorge Severino. En el ámbito internacional, me han marcado Salvador Dalí, Mark Rothko, Jackson Pollock y Georgia O’Keeffe. Para esta muestra, el apoyo de Amaya Salazar fue esencial; su respaldo ha sido un regalo valioso.

Créditos dearticulo: Listin Duario