
Kate Bishop encuentra corazón y emoción en el centro de su thriller artísticamente elaborado, “High Season”, lo que lo distingue de otras lecturas de playa convencionales.
En el centro de la historia se encuentra Nina Drayton, quien, hace 20 años, a los 5 años, fue la única testigo del asesinato de su hermana, Tamara, a manos de Josie Jackson, hija del ama de llaves de verano de la familia y su niñera de la infancia. Nina fue criada para creer que su relato de aquella noche de vino en la villa francesa de su madre fue la razón por la que Josie fue encarcelada y se hizo justicia. Tras el renovado interés del caso por parte de una influencer de crímenes reales, Nina empieza a sospechar que su historia era falsa. Al mismo tiempo, Josie regresa a la escena del crimen en busca de respuestas.
“High Season” tiene muchos elementos móviles —dos líneas temporales, cinco puntos de vista en total— y también logra servir como una exploración de nuestra obsesión por los crímenes reales. Bishop reconoce el doble filo de la investigación desde un sillón: el interés atrae la atención hacia casos olvidados, pero también impide que nadie los supere bajo un escrutinio renovado. La promesa de justicia es más débil que la promesa de entretenimiento y chismes sobre un elenco de sospechosos y víctimas, la mayoría de los cuales nunca conocerán.
Los cambios de punto de vista se sienten naturales, en lugar de fragmentos discordantes e irregulares de una historia. Bishop sabe cuándo tiene sentido ver el mundo a través de un personaje y luego, en el siguiente capítulo, añadir una pieza del rompecabezas de otro. Sirve como recordatorio de que cada uno tiene su propia historia sobre lo que creyó que ocurrió la noche del asesinato y sus razones para ocultar sus sospechas durante 20 años.
Las partes más conmovedoras de la novela las narra la propia Tamara. Bishop podría haber convertido fácilmente a su víctima en otra “pobre niña rica” si solo hubiera utilizado los recuerdos y juicios de otros sobre ella como narrativa. Al darle a Tamara su parte de la historia y convertirla en un personaje bien desarrollado, sentimos el dolor que acompaña a su muerte y el vacío que ha dejado en tantas personas.
La novela también explora con acierto cómo el deslumbrante glamour de la familia Drayton está fuera del alcance de las adolescentes de clase trabajadora del pueblo, y hasta dónde están dispuestas a llegar para intentar encajar (o no) en la élite. La mejor amiga adolescente de Josie, Hannah, presenta un arco argumental crucial sobre los peligros de intentar adaptarse al mundo ajeno a cualquier precio. El trato que recibe Hannah por parte de Blake, el hermano mayor de Nina, es escalofriante y una descripción precisa de cómo algunos hombres tratan a las mujeres que consideran inferiores.
El punto débil de la novela es el clímax, cuando la verdad sale a la luz. Parecía un preludio artificial para una historia que, de otro modo, fluiría gracias a la escritura lírica de Bishop y la atmósfera tensa que creó. Lo que podría haber sido catártico se sintió demasiado como un espectáculo y privó al lector de la emoción y el suspenso del resto del libro.
Dicho esto, “High Season” fue una lectura memorable, que recordó a “Dare Me” de Megan Abbott y “Sharp Objects” de Gillian Flynn.

Créditos de articulo: Agencia AP