A Pekín se le ha acabado la paciencia con las empresas que bajan los precios y pide moderación. Pero la feroz competencia también produce una oleada de innovación.
The New York Times, español
China está conquistando el mundo en vehículos eléctricos. Sus fabricantes de automóviles producen mucho más que cualquier otro país y los superan en innovación. El interés de China por los coches de gasolina disminuye cada semana. En cada uno de los últimos cinco meses, los coches que se alimentan de baterías y los híbridos enchufables representaron más de la mitad de las ventas totales.
Pero si miramos más de cerca a la industria, el panorama no es bonito. La feroz competencia entre los fabricantes de automóviles ya se ha vuelto despiadada, y unos 50 fabricantes luchan por los clientes y bajan los precios una y otra vez. Los productores, que se enfrentan a pérdidas desastrosas, luchan por pagar a las empresas que les suministran sus piezas. Y, sin embargo, siguen pidiendo préstamos a los bancos estatales para construir más fábricas, lo que provoca un gran exceso de capacidad.
El frenesí ha captado la atención de las más altas instancias del gobierno chino. Los funcionarios han iniciado una campaña contra la “Involución” que definen como competencia excesiva. Xi Jinping, el máximo líder del país, dirigió una reunión del Politburó sobre economía el 30 de julio que concluyó con una declaración en la que afirmaba: “Es imprescindible reforzar la autodisciplina de la industria para evitar una competencia feroz de ‘involución’”.
Los resultados han sido desiguales. A principios de junio, por orden del gabinete chino, 17 fabricantes de automóviles acordaron pagar a sus proveedores en un plazo de 60 días a partir de la recepción de las piezas. Pero el 11 de agosto, un informe del gobierno sobre el cumplimiento de las normas indicaba que solo tres fabricantes de automóviles, todos ellos de propiedad del Estado de forma parcial o total, habían establecido sistemas de pago puntual.
Incluso BYD, el mayor fabricante de vehículos eléctricos del mundo, ahora tiene problemas. Dijo el viernes que sus ganancias cayeron casi un tercio en primavera, en comparación con el año anterior, debido a la competencia de precios.
Desalentar la inversión de los fabricantes de automóviles ha sido difícil. Incluso con una ligera ralentización en julio, en respuesta a las amonestaciones del gobierno, las inversiones de la industria aumentaron un 21,7 por ciento en los primeros siete meses del año, en comparación con el mismo periodo de 2024; se trata del cuarto año consecutivo de tórrido crecimiento.
