Durante la celebración de fin de año, los dominicanos suelen realizar distintas actividades y llevan a cabo tradiciones que por años se han mantenido, hasta el momento, formando parte de las creencias culturales del país.
Aunque para muchos algunas de las tradiciones o quizás mitos dominicanos suelen sonar sin sentido, son costumbres que transmiten desde generaciones o incluso de países extranjeros.
Para el amor se conoce comer 12 uvas y, aunque tradicionalmente se prefieren las rojas para atraer el amor, el color suele ser secundario frente a la intención. Cada uva representa un deseo, y el desafío de comerlas al ritmo del reloj añade una nota de alegría y urgencia a la cena familiar.
Sin embargo, el misticismo no se queda en la mesa. La vestimenta juega un rol crucial. Semanas antes de la Nochevieja, las personas ven el rojo como un imán para quienes buscan el amor verdadero y la pasión, mientras que el amarillo es el color de la fortuna y el flujo de dinero. Estrenar una pieza de estos colores se ha convertido en una regla no escrita para asegurar que el año entrante no llegue “vacío”.
Rituales para el corazón
Para las jóvenes solteras o aquellas que buscan estabilidad emocional, existe un rito que suele generar risas, pero que se sigue con absoluta seriedad: colocarse debajo de la mesa al marcar la medianoche. Esta práctica, que ha ganado popularidad incluso entre las nuevas generaciones conectadas a redes sociales, simboliza el deseo de encontrar una pareja estable o fortalecer una relación existente.
Según la creencia, el refugio de la mesa actúa como un espacio sagrado que “decreta” la llegada de un compañero sentimental durante los próximos doce meses.
El hogar dominicano no solo se decora, sino que se purifica. A medida que el año viejo pasa, las casas se convierten en escenarios de limpieza profunda.
No se trata de una simple tarea doméstica; es un acto simbólico de expulsión. La costumbre de barrer hacia afuera busca arrastrar literalmente las malas vibras, las enfermedades y la negatividad acumulada durante el año que termina. Al sacar el polvo por la puerta principal, el dominicano siente que deja espacio libre para que entren nuevas bendiciones.
Este concepto de “limpiar el camino” se extiende al uso del agua. En muchos sectores, especialmente en los barrios populares, persiste la tradición de tirar un cubo de agua por la ventana o hacia la calle. Para muchos, el agua representa la limpieza absoluta y el flujo de la vida; al lanzarla, se eliminan definitivamente los residuos de cualquier mala suerte que haya intentado instalarse en la familia. Fuiste de Listín Diario
