
Adria Arjona y Diego Luna durante su participacion el evento especial de “Andor” organizado por The Paley Center for Media en The Writers Guild Theater de Beverly Hills. (Kevin Parry)
Por Sergio Burstein Staff Writer and Assistant Editor
No hay retorno posible. En el último episodio de “Andor”, Cassian se dirige a Kafrene con el fin de cumplir una misión que, como lo saben bien los fans de Star Wars, será la última de su vida, pero resultará esencial para la posterior derrota del Imperio. Sin embargo, la última toma del mismo capítulo [alerta de spoiler] muestra algo que no se insinuaba siquiera en “Rogue One” (2016): la llegada imprevista de un niño (o niña) que lleva su sangre.
Esta fue la estocada final en una de las producciones televisivas más aclamadas de los últimos años, que acaba de ser presentada oficialmente para competir en 23 categorías del Emmy (incluyendo las de Mejor Serie Dramática, Mejor Guión de una Serie Dramática y Mejor Actor de una Serie Dramática) y que fue celebrada el viernes pasado a través de un evento organizado por The Paley Center for Media en The Writers Guild Theater de Beverly Hills.
Además de servir para la proyección de un episodio en pantalla gigante y de contar con un divertido e instructivo panel moderado por el comediante Patton Oswalt, el evento nos dio la oportunidad de participar en una alfombra roja por la que circularon algunas de las figuras más importantes del show, dedicado a mostrar los años formativos de la Alianza Rebelde, cuyo objetivo principal es la desactivación del Imperio Galáctico.
Naturalmente, el que más nos interesaba era Diego Luna, el intérprete mexicano que asumió el papel principal a lo largo de dos temporadas y que, además, fungió de director ejecutivo de la serie, lo que lo convertía en el blanco perfecto de nuestras preguntas iniciales, destinadas a revelar lo que sienten los participantes del programa en relación a los numerosos comentarios que se han hecho sobre los acontecimientos de la vida real que estarían conectados con los que se producen supuestamente en una galaxia muy, muy lejana.
“Cuando hicimos la serie, no estábamos tratando de predecir el futuro, pero sí estábamos utilizando el pasado como un referente”, fue lo primero que nos dijo el compadre de Gael García Bernal. “La historia que contamos está llena de guiños a la Historia reciente. Tony [Gilroy, creador del show y guionista principal] es un tipo muy informado y, en muchos sentidos, muy político, por lo que su escritura revela eso”.
“Pero claro, la serie es relevante y pertinente porque es honesta, y porque hace una reflexión compleja sobre el escenario tanto social como político que resulta necesario para el nacimiento y el desarrollo de una revolución”, reconoció el mismo actor.
En medio de todo esto, Luna no rechaza ni por asomo las conexiones que se puedan hacer con problemáticas que aquejan a lo hispanos. “Cassian es un tipo que es obligado a migrar desde muy pequeño, y desde ahí, queda claro que hay un paralelo entre su historia y la historia de millones en América Latina, particularmente en México, que son forzados a migrar por diferentes razones”, expuso. “El guiño es evidente, así como lo son las alusiones a la complejidad del tema fronterizo entre México y Estados Unidos”.
Aunque la serie tiene el corazón puesto en La Rebelión, no se muestra a sus militantes -que tienen además diversas tendencias y aproximaciones a la lucha- de manera inmaculada, ni mucho menos.
“Cuando una revolución llega es porque ya no hay de otra, porque se tocó fondo; estos personajes deciden arriesgarlo todo porque no pueden más”, enfatizó el intérprete azteca. “Esta es una serie que explora los tonos grises, llena de personajes con contrastes y contradicciones que están quizás guiados por las razones correctas, pero que no dejan de hacer cosas cuestionables”.
El amor en los tiempos de la lucha
Más allá de los aspectos políticos que se incorporan, la segunda temporada añade detalles de un romance que se veía ya venir, pero que une finalmente -aunque de manera breve y dolorosa- a Cassian y a Bix Caleen, la mecánica con la que el protagonista tuvo una relación especial desde el inicio y que volvió a ser interpretada por la actriz boricua Adria Arjona.
“Desde la primera temporada, empezamos a construir una historia de hermandad, de familia, de amor de toda la vida”, retomó Luna. “Cassian pierde a su madre. Pierde a casi toda la gente importante de sus primeros años. Pero Bix es lo que le recuerda quién es y de dónde viene”.
“Y, claro, esta es también una historia de amor; pero una muy triste, porque se desarrolla en medio de una revolución donde la gente arriesga la vida por un cambio, por el bien de una comunidad”, prosiguió. “Hay múltiples historias similares de pérdida en la vida real”.
Lo cierto es que Bix no llega a compartir vivienda con Cassian -empujada por la necesidad de establecer una relación duradera con él- en el mejor momento de su vida, sobre todo porque, tras ser capturada por el Imperio, fue mentalmente torturada.
“Fue bastante complicado interpretarla en esta etapa, porque la idea con ella era demostrar que el trauma no se soluciona en un solo episodio, sino que continúa y se queda contigo”, nos dijo Arjona en otra conversación. “Pero lo que me encanta de Bix es su sentido de la dignidad, porque no se convierte en una víctima; sigue luchando no solamente por ella misma, sino también por lo que está pasando a su alrededor”.
