Esta circunstancia evidenció la urgencia de actuar sobre los sistemas de drenaje municipal en todo el país. Las fuertes lluvias que comenzaron en la mañana del miércoles ocasionaron daños en el Gran Santo Domingo y en varias provincias, inundando hogares y automóviles, y dejando vías intransitables en el territorio nacional.
Los informes que registran la llegada de las tormentas en diversas localidades revelan que, en menos de un día, las lluvias continuas causaron estragos, inundaciones en áreas urbanas y la pérdida de pertenencias.
De igual manera, se observaron desbordamientos en ríos y arroyos en lugares como San Cristóbal, San José de Ocoa, Los Alcarrizos, Manoguayabo, Guajimía, Villa Mella, Las 800, en Los Ríos, Arroyo Hondo, Kilómetro 12 de la carretera Francisco del Rosario Sánchez en Haina, así como también en Monseñor Nouel, Peravia, la avenida Luperón, John F. Kennedy, el malecón y en otras zonas del país.
De acuerdo con las estadísticas oficiales del Instituto Dominicano de Meteorología (Indomet), la cantidad de agua generada por las precipitaciones sobrepasó los 300 milímetros (mm) en todo el territorio nacional, siendo el Distrito Nacional una de las áreas más perjudicadas.
Acciones urgentes requeridas
Luego de estos eventos, expertos en meteorología y climatología, a través de diversos comunicados, han expresado su opinión sobre las cantidades de lluvia observadas y afirman que es necesario modernizar el sistema de drenaje.
“Los sistemas de drenaje en las ciudades no pueden seguir basándose en alcantarillas que fueron diseñadas y construidas antes de que se hablara del cambio climático. Ahora es fundamental aumentar la capacidad de drenaje rápido para manejar de 100 a 150 milímetros de lluvia por metro cuadrado por hora, porque en la actualidad las lluvias son intensas, y se presentan en 6 horas lo que antes ocurría en 6 meses”, comentó el geólogo Osiris de León.
Se señaló que las operaciones preventivas en el país deben estar constantemente preparadas para las áreas vulnerables y propensas a inundaciones. “Todos debemos estar listos para actuar rápidamente cuando se presenten condiciones climáticas desfavorables, lo que significa que se necesita un equipo técnico de alto nivel y un grupo de respuesta a emergencias siempre disponibles en turnos rotativos, para que, sin importar la hora de las lluvias, las alertas y operaciones preventivas sean más efectivas”, expresó en su comunicación.
Por otro lado, el experto en meteorología Jean Suriel destacó que ningún país está listo para manejar grandes cantidades de agua en un tiempo corto.
“En ninguna ciudad del mundo se puede drenar la misma cantidad de agua que se está viendo actualmente”, precisó.
Sin embargo, subrayó que el sistema de drenaje en el que se basa la nación no está a la altura de las necesidades actuales.
“El sistema de drenaje de aguas pluviales que hemos tenido durante décadas se diseñó para una cantidad de lluvia que en ese tiempo era considerada normal”, señaló, refiriéndose a que hace medio siglo no se discutía mucho sobre el cambio climático.
Por otro lado, el meteorólogo Francisco Holguín indicó que las lluvias ocurridas en las últimas horas pusieron de manifiesto los problemas de drenaje que sufren ciertas áreas de la ciudad.
Esto demuestra el crecimiento de Santo Domingo Oeste, que antes eran cañadas y terrenos agrícolas donde ahora el agua fluye por donde puede. Estas son situaciones que han salido a la luz recientemente, ya que antes no se notaban porque no había tanta lluvia en esta área, afirmó Holguín.
Los niveles de lluvia
Ayer, se declaró un aviso amarillo para el Distrito Nacional y las provincias de Santo Domingo, Monseñor Nouel, San José de Ocoa, San Cristóbal y Peravia. Además, se activó una alerta verde en Santiago Rodríguez, Elías Piña, Azua, Monte Plata, Dajabón, La Altagracia, Barahona, Santiago, Puerto Plata, Duarte, especialmente en el Bajo Yuna, y La Vega. Esto se debe a que la vaguada que afecta al país crea condiciones propicias para que las lluvias, que pueden ser de moderadas a fuertes, junto con tormentas eléctricas, ráfagas de viento, posibles granizadas y deslizamientos de tierra, continúen ocurriendo.

