1 of 3 | El cardenal Pierbattista Pizzaballa, el patriarca latino de Jerusalén, posa para fotos con parroquianos palestinos tras dirigir una misa antes de las celebraciones navideñas en la iglesia católica de la Sagrada Familia en Ciudad de Gaza, el domingo 21 de diciembre de 2025. (AP Foto/Jehad Alshrafi)
Attallah Tarazi recibió hace poco regalos de Navidad que incluían calcetines y una bufanda para protegerse del invierno en Gaza, y se sumó a otros cristianos palestinos para cantar himnos.
“Cristo ha nacido”, cantó el grupo en árabe. “Aleluya”.
Los regalos y los himnos ofrecieron al hombre de 76 años un atisbo de la celebración en una devastada Gaza, donde un frágil alto el fuego ha proporcionado algo de alivio, pero las pérdidas de la guerra entre Israel y Hamás y las dificultades continuas de las personas desplazadas están empañando muchas festividades tradicionales.
Tarazi y gran parte del resto de la pequeña comunidad cristiana palestina de Gaza tratan de recuperar algo del espíritu navideño a pesar de la destrucción e incertidumbre que los rodea. Se aferra a la esperanza y a la fe que, según él, le han sostenido durante la guerra.
“Siento que nuestra alegría por el nacimiento de Cristo debe superar toda la amargura por la que hemos pasado”, expresó. Lleva más de dos años refugiado en el complejo de la iglesia de la Sagrada Familia en Gaza, donde un grupo de parroquianos, incluidos miembros del coro, hizo una gira entre las personas desplazadas en estas navidades, comentó.
“En un momento tan glorioso, es nuestro derecho olvidar todo lo que es guerra, todo lo que es peligro, todo lo que es bombardeo”, indicó.
Pero para algunos, el costo es ineludible.
Este será el primer Navidad para Shadi Abo Dowd desde la muerte de su madre, quien fue una de las personas asesinadas en julio cuando un ataque israelí golpeó el mismo complejo de la iglesia católica donde vive Tarazi y que alberga a personas desplazadas. Israel emitió declaraciones lamentando el suceso y dijo que fue un accidente.
Abo Dowd dijo que su hijo resultó herido en el ataque, que también lastimó al sacerdote de la parroquia.
Antes de Navidad, el patriarca latino de Jerusalén, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, visitó la Parroquia de la Sagrada Familia. Un comunicado del patriarcado dijo que la visita marcó el inicio de las celebraciones navideñas en “una comunidad que ha vivido y sigue viviendo tiempos oscuros y desafiantes”.
Sufrimiento y una situación “sin paz y sin guerra”
Abo Dowd, un cristiano ortodoxo que celebra la Navidad el 7 de enero, dijo que no planea celebrar más allá de los rituales religiosos y las oraciones. “No hay fiesta”, afirmó.
“Las cosas son difíciles. La herida sigue ahí”, dijo. “El sufrimiento y el dolor siguen ahí”.
“Todavía vivimos en un estado de sin paz y sin guerra”, apuntó.
Los ataques israelíes han disminuido desde que el acuerdo de alto el fuego entró en vigor en octubre, pero los ataques mortales no han terminado por completo. Israel y Hamás se han acusado mutuamente de romper la tregua y la segunda fase más desafiante aún no se ha implementado.
La guerra comenzó cuando milicianos liderados por Hamás irrumpieron en Israel el 7 de octubre de 2023, matando a unas 1.200 personas y tomando alrededor de 250 rehenes.
La ofensiva subsiguiente de Israel ha matado a casi 71.000 palestinos en Gaza, según el Ministerio de Salud de Gaza, que no diferencia entre civiles y combatientes, pero dice que alrededor de la mitad de las muertes fueron mujeres y niños.
El ministerio, que opera bajo el gobierno dirigido por Hamás, está compuesto por profesionales médicos y mantiene registros detallados que son considerados generalmente confiables por la comunidad internacional.
La ofensiva de Israel en Gaza también ha causado una destrucción generalizada y ha desplazado a la gran mayoría de los aproximadamente dos millones de residentes del territorio. En un ejemplo algunas de las muchas dificultades y necesidades del enclave y su gente, las recientes lluvias torrenciales inundaron campamentos de desplazados y colapsaron edificios ya gravemente dañados.
“Siempre les digo a mis hijos: ‘Dios solo da las batallas más duras a sus soldados más fuertes’”, dijo Abo Dowd. “Nos estamos aferrando a nuestra fe cristiana y a nuestro país, y amamos a nuestro país”.
Él y otros conocen a muchos cristianos entre aquellos que huyeron de Gaza durante la guerra y más que esperan irse si se les da la oportunidad. Le preocupa el efecto sobre la presencia cristiana y sobre el tejido social de Gaza. “Es una tragedia”, dijo.
Sus hijos quisieran estudiar en el extranjero. “Son jóvenes. ¿Qué se quedarán a hacer? No hay futuro”.
