FARMINGDALE, Nueva York, EE.UU. (AP) — El capitán de Estados Unidos, Keegan Bradley, busca asegurarse de que los fanáticos sientan que valió la pena lo que pagaron para presenciar la Copa Ryder.
Han pasado 12 años desde que se anunció que Bethpage Black sería la sede de este certamen, dos años desde que Europa celebró la victoria en Roma y cuatro días de una creciente expectación, incluso en un campo que quedó el jueves empapado por la lluvia.
Y luego Bradley anunció que Bryson DeChambeau estaría golpeando con fuerza en la sesión de foursomes de apertura junto con un Justin Thomas emocionalmente cargado. Se enfrentarán a Tyrrell Hatton y Jon Rahm, el fogoso español que nunca ha perdido en este formato.
“Son una fuerza formidable”, dijo DeChambeau. “Pero queremos enviar un mensaje”.
Poco después de que se anunciaron los cuatro partidos, DeChambeau se dirigió al campo de prácticas y comenzó a lanzar drives para simular el hoyo de apertura de 389 yardas. Se trata de un recorrido ligeramente cuesta abajo que gira bruscamente a la derecha sobre los árboles, alcanzable por aquellos que pueden elevar su drive unas 365 yardas en el aire.
