Por Elias Barreras Corporan.
En los últimos tiempos, se percibe una realidad que genera inquietud en diversos sectores de la sociedad dominicana: el presidente Luis Abinader parece asumir con mayor frecuencia el rol de principal vocero de las acciones gubernamentales, mientras los ministros y titulares de distintas dependencias mantienen una presencia pública más limitada. Esta percepción plantea una pregunta legítima: ¿está solo el presidente en la tarea de comunicar los logros, retos y decisiones del Gobierno?
En un sistema democrático moderno, la comunicación institucional no debe recaer exclusivamente en la figura presidencial. Cada ministerio y organismo del Estado tiene la responsabilidad de informar de manera oportuna, clara y transparente sobre sus políticas, programas y resultados. La gestión pública se fortalece cuando existe una vocería activa, coordinada y coherente entre las diferentes instituciones, lo que contribuye a generar confianza ciudadana y a consolidar la credibilidad del Gobierno.
El presidente Abinader ha demostrado una actitud abierta ante los medios de comunicación y la población, ofreciendo ruedas de prensa, entrevistas y comparecencias frecuentes para explicar decisiones importantes en áreas como economía, salud, seguridad y desarrollo social. Sin embargo, la comunicación gubernamental efectiva requiere que cada ministro asuma un papel protagónico en su ámbito de competencia, explicando con profundidad las medidas adoptadas y respondiendo a las inquietudes de la ciudadanía.
Cuando los titulares de las instituciones participan activamente en la comunicación pública, se promueve una cultura de responsabilidad compartida. Además, se evita la sobrecarga comunicacional en la figura presidencial y se fortalece la institucionalidad, permitiendo que la población identifique claramente quién responde por cada área de gestión.
La percepción de que el presidente actúa como principal vocero puede interpretarse también como una señal de liderazgo cercano y comprometido. No obstante, el fortalecimiento del sistema democrático implica que los ministros, directores y funcionarios mantengan una presencia constante, ofreciendo información precisa y oportuna sobre los avances y desafíos de sus respectivas áreas.
La comunicación gubernamental no debe ser un esfuerzo individual, sino un trabajo de equipo. La sociedad demanda información clara, coherente y accesible, y esta responsabilidad debe ser asumida por todos los actores del Estado.
Más que preguntarnos si el presidente está solo, el desafío consiste en promover una mayor participación comunicacional de cada dependencia pública, reafirmando el compromiso con la transparencia, la rendición de cuentas y el fortalecimiento institucional de la República Dominicana.
