Bad Bunny se presenta durante su primer show de su residencia de conciertos de 30 fechas en el Coliseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot, en San Juan, Puerto Rico, el 11 de julio de 2025. (Foto AP/Alejandro Granadillo, archivo)
(Alejandro Granadillo / Associated Press)
Las profesoras y autoras del libro P Fkn R: How Bad Bunny Became the Global Voice of Puerto Rican Resistance hablan sobre el show del boricua en el Super Bowl y la crítica que la NFL ha recibido por elegir a un cantante de habla hispana para el gran juego.
SAN FRANCISCO. — Al llegar a la sede del Super Bowl, una semana después de recibir el Grammy, Bad Bunny reconoció que por momentos no ha podido dormir pensando en su show del medio tiempo.
Es un artista acostumbrado a presentarse ante millones en sus conciertos y giras. Pero este domingo será diferente, pues tendrá la atención global en 13 minutos de su presentación.
El cantante boricua de 31 años será el encargado del entretenimiento del medio tiempo cuando el Super Bowl 60 se dispute en el Levi ‘s Stadium entre los Seahawks de Seattle y los Patriots de Nueva Inglaterra.
“Estoy pensando que voy a hacer 13 minutos de cosas que amo hacer”, declaró Benito Antonio Martínez Ocasio, nacido en San Juan, Puerto Rico, en una de las salas de prensa del Moscone Center de San Francisco.
“Estoy tratando de disfrutar el momento, no sentir presión”, añadió el cantante, quien ya ha estado en un show de medio tiempo del Super Bowl como invitado cuando Shakira y Jennifer López fueron las encargadas del entretenimiento en 2020.
Pero hace seis años el ambiente sociopolítico no era tan tenso. Varios grupos, sectores y organizaciones en Estados Unidos han declarado su rechazo a la elección de Bad Bunny, por distintas razones, desde el idioma en el que canta, hasta su filosofía política.
La presentación del boricua va claramente más allá de la música y el deporte, pues ha abierto debates en torno al idioma, la representación y sus mensajes, que van en contra de las deportaciones masivas y de la presencia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y de la Patrulla Fronteriza (US) en varias partes del país, incluida el área de la Bahía.
El pasado fin de semana en Los Ángeles, al ganar el primer Grammy con un álbum completamente en español, aceptó el premio en español y brindó palabras de apoyo a los inmigrantes.
“Estoy en contra. Creo que es una elección terrible. Lo único que hace es sembrar el odio. Es terrible”, dijo Trump sobre la elección de Bad Bunny como el show del medio tiempo.
Para Petra Rivera-Rideau, profesora de música y política racial en Wellesley College en Massachusetts, la presentación del boricua romperá barreras en muchos niveles, comenzando con el momento crítico de la política estadounidense, marcado por la creciente xenofobia y el racismo, lo que agrega importancia al evento.
“El hecho de que hablara sobre ICE es realmente importante, porque, obviamente, los puertorriqueños son ciudadanos estadounidenses, incluido Bad Bunny. Pero tenemos historias de puertorriqueños que son víctimas de discriminación racial y detenidos por el ICE”, dijo Rivera-Rideau, coautora de un libro de Bad Bunny llamado “P FKN R: How Bad Bunny Became the Global Voice of Puerto Rican Resistance (P FKN R: Bad Bunny y la música como un acto de resistencia).
“Fue muy importante que hablara sobre el ICE a pesar de su posición privilegiada como ciudadano estadounidense”, agregó la profesora.
Bad Bunny también ha sido consistente en su mensaje. Ha utilizado su música durante años para hablar de la realidad puertorriqueña y criticar las condiciones derivadas de su larga historia de colonialismo. Desde su llegada al mercado estadounidense, “El Conejo Malo” ha dejado clara su postura política.
En su primera aparición, durante el programa de Jimmy Fallon en 2018, criticó la respuesta de la administración Trump al huracán María. También, en el festival de Coachella en 2023, como el primer artista de habla hispana y el primer solista latino en encabezarlo, habló de la importancia de los latinos en el país.
