

Eiza González en una escena de la cinta “Ash”.
(RLJE Films)
Por Sergio Burstein Staff Writer and Assistant Editor, Los Angeles Times
Pese a que había interpretado papeles estelares en “Ambulance” (2017) y “The Ministry of Ungentlemanly Warfare” (2024), Eiza González no había tenido todavía la oportunidad de ser la protagonista incuestionable de una película estadounidense.
Pero todo eso ha cambiado con “Ash”, la cinta de ciencia ficción y terror que se estrena el 21 de marzo y que la encuentra en la piel de Riya, una astronauta que despierta súbitamente en medio de un planeta desconocido y que no recuerda nada de lo que pasó en las últimas horas, lo que resulta particularmente preocupante en vista de que el resto de la tripulación de la nave en la que llego se encuentra muerta.
“Es algo grande para mí, y obviamente, estoy muy nerviosa”, admitió la mexicana durante una reciente entrevista con Los Angeles Times en Español. “Claro que, cuando acepté el proyecto, no lo pensé en esos términos, sino porque creí en lo que representaba y porque me inspiró mucho la visión creativa que tenía su director, Flying Lotus”.
El punto de vista se mantiene en su personaje, lo que significa que el espectador va construyendo la historia a través de las impresiones de una mujer que se encuentra seriamente atormentada y cuyas demandas emocionales se ven sumadas por las exigencias físicas que empiezan a mostrarse poco a poco.
“Es una película que requería de un compromiso total, porque juega con la idea de perder la memoria, la identidad y el entendimiento de quién eres o qué es lo que has hecho”, retomó González. “Pero me ayudó mucho que fuese filmada en orden cronológico, porque el cansancio, la ansiedad y el estrés que empecé a sentir realmente se hicieron parte del personaje”.
“La narrativa empleada fue bastante inusual, porque cada escena es muy íntima y personal, y no hay una estructura definida”, detalló. “Muchas de las escenas que hicimos fueron colocadas después por el director en otras partes de la película, aunque ya sabíamos que eso iba a pasar o al menos que era posible”.

Fuera de lo normal
González había estado en otras películas de ciencia ficción, como “Alita: Battle Angel” (2019) y “Godzilla vs. Kong” (2021), pero “Ash” va por un camino muy distinto y muy experimental, en consonancia con el estilo visual de Flying Lotus, quien, con esto, se suma a la notable lista de cineastas que vienen haciendo propuestas de género tan interesantes como raras.
“Yo quería hacer una película rara, y sabía que lo que él quería hacer era raro”, afirmó la actriz. “No es una película hecha para el mainstream, y más que una película de terror, la considero un thriller psicológico. Me parece mucho más cercana a ‘The Substance’ que a ‘Alita: Battle Angel’”.
“Me da mucho gusto que películas como estas estén funcionando tan bien en el mercado, porque permiten que los directores asuman riesgos grandes y dejan ver que las audiencias están deseosos de verlas”, agregó la intérprete latinoamericana.
En una conversación separada, Aaron Paul, quien interpreta a Brion, un hombre que aparece de pronto ante Riya para decirle que es otro sobreviviente de la tripulación, nos habló de su gusto por la ciencia ficción, que lo ha llevado en los últimos años a participar en la serie televisiva “Westworld” y a formar parte de “Dual” (2022), otra propuesta inquietante y seria del género.
“Cuando me presentaron ‘2001, Space Odyssey’, se convirtió en una de mis películas favoritas -si no la favorita- de todos los tiempos”, enfatizó. “El problema es que está pasando ahora algo semejante a lo que me pasó antes; desde que hice ‘Westworld’, todo lo que me ofrecen es de ciencia ficción, y cuando estaba en “Breaking Bad”, recibía mayormente ofertas para interpretar nuevamente al drogadicto adorable”.
En todo caso, reconoce que “Ash” es algo muy diferente a todo lo que había hecho antes. “Me encanta lo raro. Me encanta lo creativo. Me encanta el cine independiente porque, en primer lugar, te coloca dentro de una familia muy pequeña y unida”, describió. “He hecho grandes producciones masivas, y no estoy en contra de ella; pero si se trata de conectarte realmente con todo el equipo, necesitas tener a pocas personas, como sucedió aquí, donde éramos unos 50 o 60”.
No es de extrañar que Flying Lotus, quien es ampliamente conocido por su labor como creador y productor de hip-hop experimental y progresivo, haya optado por hacer algo inusual.
De hecho, “Ash” es mucho más ‘normal’ que su primer largometraje “Kuso” (2017), un trabajo surrealista sobre mutantes post apocalípticos que causó controversia y hasta disgusto debido a su crudeza y su empleo indiscriminado de técnicas visuales y auditivas, pero que González asegura admirar.
“Era como abrir la cabeza de Steven [D. Bingley-Ellison, el nombre real del artista] y dejar salir todo lo que pasa en ella”, retomó la actriz. “Me recuerda un poco al Adult Swim con el que crecí, a esos clips rarísimos que había en MTV”.
“Cuando lees el libreto de ‘Ash’, te das cuenta de que esta película, para que se separara de las demás, necesitaba de un director con una visión súper clara de quién es como artista y como visionario”, decretó. “Y Steven lo es, por supuesto”.
Paul reconoce también la particularidad arrolladora de “Kuso”, aunque admite que su paso por el Festival de Sundance generó mucha conmoción. “La gente se preguntaba, ‘¿qué diablos está pasando?’”, recordó. “Pero me parece muy bien que Flying Lotus se haya atrevido a traspasar los límites”.
Aaron Paul al lado de Eiza González en otro momento del filme.
(RLJE Films)
Retro y experimental
Pese a haber sido hecha con un presupuesto realmente limitado que, según cálculos de González, se sitúa alrededor de los 10 millones de dólares, “Ash” luce estupendamente y tiene una personalidad visual única.
Tampoco parece haber sido retocada de manera excesiva con tecnología digital, y eso se nota, por ejemplo, en el impresionante brazo robótico de cirugía que aparece en el trailer mientras opera a Riya y que, como sucede con otros detalles del filme, se vincula a la cultura japonesa que Flying Lotus admira.
“Todo vino del cerebro del director; tenía un libreto, pero eso no es lo que terminas viendo en la pantalla”, advirtió González. “Él trajo al diseñador del set, a los encargados de fotografía; tenía muy claro lo de la iluminación, porque quería que las luces fueran parte de los personajes, del mismo modo que la música, que él mismo compuso”.
“Casi todo lo que se ve se hizo con efectos prácticos y escenografías reales, como el set que estaba en una ‘warehouse’ y que representaba la estación espacial”, añadió. “Hay cosas que se agregaron evidentemente luego, pero casi todo estaba ya allí”.

Más allá de la pantalla
Como lo dijimos arriba, Paul se pone en la piel de un personaje sumamente enigmático en el que no sabemos si podemos confiar, pero que tampoco resulta esencialmente hostil. En ese sentido, era importante que fuera interpretado por un actor carismático, algo que el intérprete de Jesse Pinkman cumple a cabalidad.
Esta es la primera vez que González y Paul trabajan juntos, pero lo cierto es que los dos se conocían desde hace cerca de una década y que, además, eran amigos muy cercanos.
“El fue una de las primeras personas que conocí cuando me mudé a Estados Unidos; nos volvimos muy amigos y siempre hablábamos de hacer algo”, explicó ella. “Nos ofrecieron esta película simultáneamente, y yo, al hablar con Flying Lotus, le dije que el personaje de Brion necesitaba de alguien que te permitiera confiar en él inmediatamente pese a lo extraño de la situación; y eso es algo que Aaron tiene de manera natural”.
“Pero lo que también tiene es una intensidad como actor que te lleva a dudar de él, y el hecho de que fuéramos además mejores amigos resultaba muy útil, porque estábamos haciendo una película sumamente vulnerable”, agregó la actriz. “Contar con un amigo con el que podía comunicarme transparentemente, y que como todos sabemos es increíblemente talentoso, es el mejor regalo que he podido tener como actriz”.
Paul señala que, al leer el mismo guión, no sabía si podía confiar en su propio personaje. “No quiero decirle al público si debe o no debe hacerlo; lo deben decidir por sí mismos”, dijo. “Rodar en orden fue genial, porque eso no es lo que sucede en la mayoría de las producciones, donde todo está disperso en término de locaciones, a diferencia de lo que pasó aquí, que nos tenía prácticamente en un solo lugar”.
No fue tampoco un detalle mejor poder tener a su lado a su amiga mexicana, a la que asegura querer mucho. “Lo digo todo el tiempo; estoy muy orgullosa de ella, porque es una luchadora que se preocupa mucho por todo lo que hace y que llegaba al set con un montón de notas, ideas y sugerencias”, comentó. “Ha sido increíble poder apoyarnos mutuamente desde el principio, incluso antes de este proyecto”.