“Kristi Noem demostró desde un inicio que no estaba a la altura de la responsabilidad de dirigir el Departamento de Seguridad Nacional (DHS por sus siglas en inglés). Durante más de un mes, el Caucus Hispano del Congreso exigió su destitución, planteando serias preocupaciones sobre su liderazgo, el deterioro del debido proceso y un patrón de abusos cometidos bajo su gestión.
“El hecho de que el presidente Trump haya tardado más de un año en llegar a esta conclusión es en sí mismo una condena al juicio y las prioridades de la administración. El pueblo estadounidense y los miembros del Congreso alzaron la voz mucho antes de que la Casa Blanca decidiera actuar.
“El plan del presidente de reemplazar a la secretaria Noem con el senador Markwayne Mullin también plantea serias preocupaciones sobre el rumbo y la seriedad del liderazgo en el Departamento de Seguridad Nacional. El pueblo estadounidense merece un liderazgo estable y responsable en una agencia encargada de proteger a nuestra nación y, al mismo tiempo, defender la Constitución y el estado de derecho.
“No obstante, el acontecimiento de hoy representa un paso importante hacia adelante. La destitución de la secretaria Noem es el resultado directo de una supervisión sostenida, la rendición de cuentas pública y las voces de estadounidenses de todo el país que se negaron a guardar silencio ante la corrupción, la crueldad y la incompetencia.
“Esto es una victoria para quienes trabajaron incansablemente para exponer estos fracasos. Pero sobre todo, es una victoria para el pueblo estadounidense, que dejó en claro que ya era suficiente y que ningún funcionario público está por encima de la rendición de cuentas.”
