Han pasado 104 años desde la apertura del más antiguo y 35 desde la inauguración del segundo. Sin embargo, más allá de la diferencia de años, entre ambos comparten hoy un panorama marcado por la maleza, la basura, nichos rotos y estructuras visiblemente afectadas por el paso del tiempo.
Dos cementerios, dos historias y un mismo diagnóstico: abandono, deterioro y falta de espacio. Barahona cuenta con el camposanto tradicional, levantado en enero de 1922 en las inmediaciones del mercado público, y el cementerio “Don Américo Melo”, construido en 1991 tras resultar insuficiente el primero para acoger a los fallecidos de la comunidad.
Han pasado 104 años desde la apertura del más antiguo y 35 desde la inauguración del segundo. Sin embargo, más allá de la diferencia de años, entre ambos comparten hoy un panorama marcado por la maleza, la basura, nichos rotos y estructuras visiblemente afectadas por el paso del tiempo.
Don Américo Melo, agroempresario del área cafetalera, donó los terrenos donde opera el cementerio más reciente. Aun así, ese espacio también ha quedado pequeño ante el crecimiento poblacional, lo que agrava la situación en ambos lugares.
Deterioro visible desde la entrada
Un recorrido realizado por Listín Diario permitió constatar que desde la entrada principal la falta de mantenimiento es evidente. En el caso del cementerio María Montez —ubicado próximo al mercado público— se suma el impacto de los desperdicios y el entorno comercial que lo rodea.
En el interior, la escena resulta más crítica: nichos agrietados, algunos sin identificación visible, cruces deterioradas y varillas expuestas que representan peligro para quienes acuden a visitar a sus familiares. La maleza cubre sepulturas y dificulta el tránsito por las calles internas.
Familiares de personas sepultadas en ambos camposantos reconocen el deterioro, aunque muchos prefieren no emitir declaraciones públicas.
Hay un sentimiento que predominante entre todos la tristeza ante lo que consideran una pérdida progresiva del respeto a la memoria de sus parientes.
Proyecto en carpeta
Consultado por este reportero, el alcalde Míctor Emilio Fernández de la Cruz, informó que el cabildo tiene en carpeta un proyecto para intervenir el cementerio María Montez mediante un acuerdo interinstitucional con la Liga Municipal Dominicana.
Según explicó, la Liga aportará RD$7 millones y el cabildo RD$4 millones para ejecutar trabajos que incluyen levantamiento de pared perimetral, reparación de la puerta de acceso, pintura y asfaltado de las vías internas, entre otras mejoras.
“Reconocemos que el cementerio María Montez, por su cercanía al mercado público, está en estado crítico. No por falta de atención del cabildo, sino por las personas que pululan en el área”, expresó el alcalde en un mensaje enviado vía WhatsApp.
Añadió que, debido a la falta de espacio, el Ayuntamiento prepara una resolución para clausurar el cementerio y declararlo Monumento Histórico del municipio.
En marzo de 2025 la Alcaldía inició labores puntuales de limpieza y mantenimiento en el camposanto más antiguo. No obstante, residentes consideran que las acciones deben responder a un plan integral y sostenible en el tiempo, que incluya mecanismos de supervisión y participación comunitaria.
“Aquí nos ganamos la comida”
El abandono también ha generado una economía informal en torno a los cementerios. Manuel Vásquez Ferreras y Octavio Féliz acuden cada mañana al cementerio Don Américo Melo con la esperanza de ser contratados por familiares para limpiar, pintar o pañetar nichos.
“Aquí nos ganamos la comida. Las familias vienen y pagan para limpiar o pintar. Es raro el día que no conseguimos algo para llevarle a nuestros hijos”, expresaron.
Mientras tanto, brigadas municipales realizan jornadas periódicas de limpieza, aunque el mantenimiento continuo sigue siendo un desafío ante la saturación y el deterioro acumulado por décadas.
Responsabilidad compartida
El estado actual de los cementerios no responde a una sola gestión. Diversas administraciones municipales han dirigido el cabildo en las últimas décadas, entre ellas las de Eddy Mateo Vásquez (1990-1994), Julián Bienvenido Peña Brito (1994-1998), Luis Reyes (1998-2002), Noel Octavio Suberví Nín (2002-2020) y el actual alcalde Míctor Emilio Fernández de la Cruz, quien inició su gestión en 2020 y va por su segundo período.
Para muchos munícipes, la recuperación de los cementerios no solo implica infraestructura, sino también un compromiso con la dignidad y la memoria colectiva de Barahona.
La intervención anunciada representa un primer paso. El reto será garantizar que los camposantos, más allá de obras puntuales, reciban el mantenimiento sostenido que exige su condición de espacios sagrados y patrimonio histórico de la comunidad.

Créditos de articulo: Listin Diario