
La seguridad y la soberanía alimentaria se combinan con la sostenibilidad de la cultura y la identidad de los pueblos. Es parte del propósito del objetivo 12 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
Cuidando lo que nos hace soberanos en la alimentación, se creó la Ley 589-16 sobre Seguridad y Soberanía Alimentaria. Cuando usamos el concepto de sostenibilidad, nos referimos a la preservación de los alimentos que hacen posible la vida en los ecosistemas con el fin de que las generaciones futuras puedan disfrutar lo mismo que tenemos hoy.
El guandul y la batata forman parte de la cultura alimentaria dominicana. Son dos productos de alta calidad nutricional que debemos privilegiar, incentivando su producción, porque además de sus valores alimenticios, también aportan divisas.
Ambos productos están en crisis porque no ha existido una política pública clara para mejorar su producción, ya sea mediante el mejoramiento de las semillas del guandul y, de igual forma, de la batata. Estos productos han alcanzado precios exorbitantes en los últimos años.
El guandul se cultiva mayormente en la región sur del país y en la provincia Duarte, pero es un fruto tan noble que también abunda en solares baldíos, patios de casas y zonas montañosas.
Desde hace dos años, el guandul escasea y su precio es insostenible: hasta 245 pesos por una libra de guandules frescos —la mejor forma de aprovechar su proteína—, y la batata hasta a 45 pesos la libra. Esto indica una clara falta de oferta de estos rubros, tan importantes para la nutrición, la dieta, y, sobre todo, para la seguridad y soberanía alimentaria.
Estos dos productos, a los que dedico esta entrega, deberían ser estratégicos para el país. No requieren de grandes cantidades de fertilizantes y, además, aportan nitrógeno y otros nutrientes al suelo.
Los precios por las nubes hacen pensar como si existiera un plan para sacarlos de las mesas, pero ambos son alimentos ancestrales en la dieta nacional.
Investigando sobre la producción de guandules, descubrimos que plagas y falta de políticas adecuadas para su cultivo son las causas principales de su escasez, a pesar de ser un producto de exportación y de gran demanda. La baja producción está sacando de la dieta un alimento de altísimo valor nutricional.
Estos rubros han sido históricamente cultivados por pequeños productores, los cuales no cuentan con el apoyo necesario para la rotación oportuna de cultivos ni para el mejoramiento de semillas.
Tanto el guandul como la batata son excelentes fuentes de nutrición. Ambos proveen proteínas, fibras, vitaminas y minerales. Los guandules aportan entre un 22?% y un 32?% de proteínas, vitamina A y B6, potasio, magnesio, calcio, hierro y fósforo. Además, son bajos en grasa y en sodio. Otros beneficios del guandul son que ayuda a bajar el colesterol, controlar la glucosa y su proteína contribuye al desarrollo de la masa muscular.
En el caso de la batata, aporta carbohidratos complejos —puede ser consumida por personas con diabetes—, fibras, proteínas, potasio, vitamina A y C, magnesio, calcio, folatos y antioxidantes. También beneficia la salud digestiva.
Combinados, estos dos alimentos aportan nutrientes y micronutrientes esenciales, por lo que constituyen un componente clave para la seguridad alimentaria del país.
Desde el punto de vista nutricional, deben ser considerados prioritarios y se debe propiciar el apoyo necesario a los pequeños productores que los cultivan.

Créditos de articulo: Hoy Digital