Ali Stone, productora discográfica, multiinstrumentista, cantautora y DJ colombiana, posa en su apartamento y estudio de Los Ángeles el 14 de agosto del 2025. (Emil Ravelo/For L. A. Times en Espanol)
Por Sergio Buerstein
Staff Writer and Assistant Editor
Ha pasado mucha agua bajo el puente desde que lanzó su primer EP, “More Obsessed”, 11 años atrás. Y no solo en términos cronológicos, sino también en lo que respecta a la maduración de un sonido que, sin dejar de tener deudas con el que impuso en sus primeros trabajos, ha alcanzado un eclecticismo y un poderío que no se percibían del todo en sus primeros esfuerzos discográficos.
En todo caso, “A través del espejo”, el más reciente álbum de Ali Stone, que acaba de brindarle una cuarta nominación al Latin Grammy a la cantautora colombiana, sí se conecta directamente con su anterior producción, “Pandora”, en el sentido de que funciona como una suerte de secuela de dicha placa, que era altamente experimental.
Sentada a nuestro lado en su pequeño pero acogedor departamento de Brentwood, que sirve a la vez como estudio de grabación, y en el que conviven de manera inesperadamente cordial instrumentos musicales de todo tipo y sofisticadas herramientas sonoras de trabajo, la joven colombiana nacida con el nombre de Alicia Gómez aseguró que lo que puede lucir como una ruptura es en realidad un retorno a su esencia original: ella mismo se inició en la adolescencia como una competente guitarrista que grababa para diferentes bandas y que participaba en conciertos.
“Eso fue desde los 13 hasta los 17 años; yo era super alternativa y decía que quería ser como Joe Satriani”, nos dijo la artista, en alusión al virtuoso e influyente músico estadounidense que se ha hecho famoso por sus interpretaciones instrumentales. “Después entré en la música electrónica, pero, cuando empecé a hacer remixes en vivo, mantenía siempre ese elemento medio rockero, tocando incluso solos de guitarra y de batería”.
El regreso a las raíces surgió en un momento en el que se había retirado prácticamente de la creación de obras propias para dedicarse sin descanso a unas labores de producción en provecho de otros artistas que, como descubrió súbitamente de manera amarga, terminaron afectando seriamente su salud.
“Estaba poniendo cero atención en mí misma; hubo un proyecto que no me dejó dormir más de tres horas por noche”, manifestó la bogotana, que fue diagnosticada en cierto momento con un severo caso de bruxismo que llegó a exponer las raíces de sus dientes. “Tuve que someterme a una cirugía de la boca muy invasiva cuya recuperación duró como tres meses; no podía casi ni hablar, ni cantar, ni trabajar, ni hacer ejercicio”.
Tras superar el difícil reto, Ali decidió grabar “Pandora”, un trabajo que, en sus palabras, estaba destinado a mostrar lo que realmente era, con mezcladas osadas de géneros que iban desde sus ya habituales incursiones en la electrónica hasta pasajes psicodélicos y explosiones metaleras, y que, pese a su rareza, obtuvo tres nominaciones al Latin Grammy en las categorías de Mejor Álbum Alternativo, Mejor Canción de Rock y Mejor Canción de Pop Rock.
Aunque había decidido tomarse un periodo de descanso en la elaboración de composiciones propias, el éxito de “Pandora” la llevó a involucrarse casi de inmediato en el desarrollo de “A través del espejo”, otro trabajo conceptual que expandía el carácter introspectivo de su antecesor para terminar de cruzar el umbral. “Estoy construyendo mi propia saga, armando el universo de lo que soy, pero conectando a la vez todo”, afirmó la muchacha.
“Me parece fascinante que el arte pueda hacer por un momento que te salgas de la realidad para entrar en un mundo fantástico; me encantan los discos, las obras de artes visuales y los libros que te invitan a imaginar tu propio mundo”, agregó. “Si ‘Pandora’ había sido ya bastante alternativo, ecléctico y mágico, decidí que ‘A través del espejo’ lo superara con creces”.
Ali vive en LA desde el 2018, cuando obtuvo la visa de artista luego de haber fungido de ‘telonera’ en la gira del ídolo Justin Bieber que se había realizado el año anterior. Pese a que le habían recomendado que fuera a Miami, ella decidió volar a Los Ángeles, motivada por la reputación más ruda de nuestras costas y su interés en las bandas sonoras de películas y videojuegos.
Desde entonces, ha vivido en el mismo departamento donde hizo esta entrevista, aunque, en esa época, solo tenía una laptop y una mesita. “Me tocó dejar todo en Colombia, incluyendo mis instrumentos”, recordó. “Fue duro llegar acá sola, porque, aparte, no tenía amigos. Tuve que reiniciar mi vida”.
“Les escribí a los de ASCAP [American Society of Composers, Authors and Publishers] y les dije que me pusieran en sesiones con compositores, porque eso es que era capaz de hacer, y les mandé muestras de todos los estilos que practicaba”, narró. “Ahí fue que arranqué en este mundo, porque tenía que pagar las cuentas”.
Ali asegura que la habilidad que siempre tuvo con los instrumentos es en gran parte responsable de que todos los que aparecen en “A través del espejo” (que también fue completamente producido y mezclado por ella) hayan sido tocados y grabados por ella misma. Hay aquí pianos, guitarras, sintetizadores, baterías, percusiones latinas, bajos, gaitas, violines, cítaras y hasta un curioso artilugio de la India que se conoce como surpeti.
En total, calcula que son cerca de 20, lo que no deja de impresionar. “Para mí, es algo completamente natural; empecé a los cuatro años con el piano, y de ahí fui sumando más y más”, puntualizó. “Me acuerdo que una vez, cuando estaba trabajando con [el legendario DJ y productor musical] Diplo, él me dijo que yo era como una caja de Pandora, porque hacía de todo; y también me acuerdo que, en otra ocasión, me preguntó si me había hecho un examen de IQ, algo que no he hecho hasta ahora”.

Ali es consciente de que no todos los artistas son tan versátiles como ella. “Es algo bien único, pero estoy segura de que debe haber muchos como yo, que están solos en su casa, armando todas sus cosas”, dijo. “Además, es un proceso que fue avanzando progresivamente; no es que lo hiciera siempre”.
“Al inicio, fue por necesidad, porque no tenía dinero para contratar a alguien que me mezclara, me masterizara e hiciera todo lo demás”, añadió. “Me descargué un libro de cosas básicas, y después, me puse a ver un montón de tutoriales larguísimos que observaba como si estuviera en una clase, tomando notas”.
Pese a esta aparente autosuficiencia, la colombiana no rechaza las colaboraciones cuando éstas le parecen necesarias. En el álbum referido, participan la cantante de pop Paty Cantú, la rapera dominicana Melymel y el timbalero peruano Tony Succar.
Por ese lado, “A través del espejo” no se ciñe completamente a lo que se puede esperar de un trabajo ‘alternativo’, porque tiene momentos muy bailables que, en teoría, podrían ser escuchados en la radio. O quizás no.
“De repente, tengo cositas que juegan con ese tinte comercial, pero, por ejemplo, [el tema con Cantú], ‘SRNA’, tiene un solo de guitarra de 30 segundos que sería recortado”, retomó nuestra entrevistada. “Pasa lo mismo con ‘HGMA’ [el tema con Succar], que tiene como puente un solo instrumental de guitarra y de Hammond que dura 45 segundos”.
