Por Sergio Burstein
Staff Writer and Assistant Editor
No llegó a esto de inmediato. La única heredera femenina de la legendaria dinastía Fernández ha venido haciendo música desde que era una adolescente, pero, al principio, lo que practicaba se desmarcaba claramente de la tradición musical y cultural que había sido históricamente impuesta por sus célebres antecesores.
El primer álbum de Camila Fernández, “Vulnerable” (2022), era un trabajo de pop con inflexiones urbanas; y aunque el segundo -llamado igual que ella y lanzado en el 2023- coqueteaba ya ampliamente con la ranchera, el tercero, que acaba de lanzarse, es el que busca posicionarse finalmente en el género que más ha distinguido a su ilustre clan al hacer una declaración de principios desde su nombre mismo, “La Fernández”.
Se trata de una progresión interesante para una artista que, ya en el 2017, había presentado una pieza con inflexiones del reggae y del soul (“Mío”), y que había grabado también fusiones entre la rumba y la bossa nova (“El hijo de la innombrable”), además de realizar experimentos cercanos al reggaetón (como “Mañana” y “Mezcal”).
Sin ser completamente tradicional (posee elementos de pop y de country), “La Fernández” da cuenta de un compromiso con una estirpe legendaria que llega ahora plasmada con una clara impronta juvenil y femenina, como se puede notar al escuchar el trabajo y como se descubrirá también si se asiste al concierto de “El Potrillo” que se efectuará en el próximo 20 de septiembre en el Kia Forum, y donde la talentosa hija del reconocido cantante fungirá como acto de apertura.
La descendiente de Alejandro y nieta de Vicente habló con Los Angeles Times en Español para ofrecernos más detalles de una obra que espera consolidar su posición como auténtica representante de un género que sigue moviendo los corazones de los oyentes mexicanos a lo largo y ancho del planeta.
Camila, la evolución de tu carrera ha sido realmente interesante. ¿Qué fue lo que te condujo hasta esta etapa?
Todo fue idea de mi abuelo Vicente, y me tomé la tarea de hacerlo para impresionarlo. La verdad es que pensaba que no iba a publicar estas canciones, pero me llegaron señales de que tenía que hacerlo, por lo que la decisión llegó a mí de una manera muy linda. También tengo que agradecer al público, porque me tocó cerrar una noche de un festival con una hora de mariachi y fue una experiencia inigualable.
Has utilizado elementos de la música mexicana en todo lo que has hecho, pero esto te muestra con una identidad distinta. Sabías probablemente que iba a ser arriesgado, porque las comparaciones van a ser inevitables.

Somos conscientes de las expectativas de la gente y me siento muy responsable del apellido que tengo, con el que me tocó nacer y que ha hecho que tenga a los mejores maestros en casa. Obviamente, mi tarea también es poner el nombre de México en alto, como lo han hecho mi papá y mi abuelo. Fue difícil, porque hay gente que todavía no cree que me tomo en serio mi carrera; pero hay muchos que saben que sí lo estoy haciendo, porque me apasiona cantar y me siento como pez en el agua en el mariachi.
La verdad es que estaba bien perdida en el pop; me bloqueaba muchísimo cuando tenía que sentarme a escribir una canción de esas. Pero la primera vez que me puse a escribir una de mariachi, me salieron como 60. De todos modos, lo del pop me ayudó muchísimo para encontrar mi sonido, mi autenticidad y mi originalidad, que era lo que fomentaban mi papá, mi abuelo y el resto de mi familia.
Esto es lo que me mueve, lo que me gusta brindarle a mi generación y a las nuevas generaciones. Volteo a ver a mi hija y siento que ella es un motor para mi carrera, porque ahora quiero que mis canciones de mariachi la acompañen en todas las etapas de su vida, así como a mí me acompañaron las canciones de mariachi de mi papá y de mi abuela cuando tuve mi primer amor, cuando me rompieron el corazón. Esta es la música que llevamos en las venas; es nuestra cultura, es nuestra historia. Y qué mejor que venga también de Jalisco, que es de donde soy yo y de donde es también mi hija.
No se trata tampoco de que estés haciendo algo súper tradicional. El sencillo “No puedo dormir sin ti” tiene un banjo, algo medio country.
Decidí hacer este álbum con Orlando Aispuro, el productor de Carin León, porque siento que él ve el regional desde un punto más moderno, aunque también es muy fino en sus arreglos. Me interesaba además ser atemporal, para que estas canciones de mariachi puedan ser disfrutadas tanto hoy como dentro de 20 años. En el tema que mencionas, me quise inspirar en Joan Sebastian, y salió como quise que saliera.
‘Chente’ se empeñó siempre en hacer música muy tradicional, y se sabe que discutía con tu padre por las experimentaciones que este realizaba, aunque llegaron finalmente a un entendimiento. Tú también estás siguiendo una línea un poco moderna.
Bueno, pero mi abuelo también se aventuró con Joan Sebastian [en el disco “Para siempre”] y salió algo muy bonito, muy moderno. Siento que él pudo conectar con las nuevas generaciones haciendo ese tipo de canciones. Me gustó ese punto de vista para ver cómo le puedes dar un giro a la esencia del mariachi tradicional, refrescándolo tantito.
La canción “La caminera” es más campirana, más arrabalera. Habla de una peda, de andar tomando. ¿A ti te gusta la peda?
