
La cantante mexicoamericana Ángela Aguilar posa para fotos (Alejandro R. Jimenez)
Por Sergio Burstein Staff Writer and Assistant Editor
disponible desde esta semana, se llama “Nadie se va como llegó”. Y antes de que empiecen a tratar de encontrarle explicaciones al nombre, deben saber que este procede de una canción incluida en el mismo trabajo, convertido en el nuevo esfuerzo discográfico de la ya célebre Ángela Aguilar.
La pieza musical, de evidente tendencia campirana, ha llegado acompañada de un divertido video que se grabó en Sala de Despecho, una especie de cantina de alto vuelo que se encuentra en la capital mexicana y que se ha vuelto extremadamente popular.
“Es un nuevo lugar al que va la gente para comer y tomar con sus amigos, y donde te permiten cantar”, fue lo primero que nos dijo la muchacha durante una reciente entrevista. “Básicamente, eso es lo que yo quería representar, es decir, cuando me la paso bien con mis amigas, estando juntas, platicando y escuchando música”.
La idea original era que, tal y como había sucedido en sus cuatro discos anteriores, Pepe fuera el productor; pero el reconocido padre de nuestra entrevistada se encontraba ocupado en su propio álbum -que, curiosamente, se lanzó el mismo día que el de su hija-, por lo que le sugirió a esta que comenzara por su cuenta hasta que él mismo pudiera sumarse. Al final, Ángela hizo todo sin su ayuda.
“Fue como cuando empujas a los niños a la alberca para que aprendan a nadar, así de drástico; pero, gracias a Dios y a la escuela que mi papá me dio, supe dónde empezar”, señaló la artista. “Entonces, le escribí a mis amigas y a mis amigos, pidiéndoles canciones, y me puse a escribir también. Luego empecé a hacer los arreglos, y de repente ya había metido la voz y hasta escogido cómo se iba a ver”.
dadas por nuestra entrevistada y otras surgieron directamente de la imaginación de sus autoras y autores.
“Por alguna extraña razón, había una energía colectiva que nos unificaba”, retomó la vocalista. “A Omar Robles, que fue el que escribió ‘El equivocado’, sí le dije un poco más lo que estaba buscando; pero cuando escribí ‘Lágrimas en mi garganta’, la inspiración fue algo que había escrito en mi teléfono”.
“Lo que sucede es que la inspiración llega de cualquier lugar, y lo que estuvo muy padre de este disco es que me enfoqué mucho en la música, sin tratar de mandar ningún mensaje para nadie ni de responder nada”, explicó. “Es un disco que se hizo por amor a la música mexicana y a las ganas que tengo de crecer como artista”.
Por ese lado, Ángela descarta que “El equivocado”, donde se alude a un noviazgo incomprendido, tenga que ver con Christian Nodal, el ídolo del regional mexicano con el que se encuentra a punto de celebrar un año de matrimonio y cuya relación con la hija de Pepe ha generado controversia.
“No me gusta basarme en lo que pasa en mi vida cercana, aunque lo he hecho un par de veces”, nos dijo la artista. “En esta última canción, estaba buscando un sentimiento universal, una canción de amor inocente con la que todo el mundo se pudiera identificar y que hablara también de esos romances incomprendidos de los que se ha hablado todos los tiempos, como pasó con ‘Amor prohibido’ de Selena”.

Retomando el primer amor
El disco anterior de Ángela, “Boleros” (2024), iba obviamente por un camino distinto, pero el nuevo trabajo marca un retorno a esa música mexicana con la que ella se inició siendo todavía una niña.
“Lo único que he tenido seguro en los últimos siete años de carrera, que fue cuando saqué ‘Primero soy mexicana’, es que, para mí, el mariachi es mi vida, es mi corazón, es cómo me quiero expresar”, manifestó. “Entonces, regresar a eso fue muy bonito, como lo fue hacer el segundo disco de toda mi carrera con canciones inéditas”.
Eso no quiere decir que “Nadie se va como llegó” sea totalmente tradicional; de hecho, sus coqueteos con el pop se asemejan de algún modo a los que ha tenido Pepe a lo largo de su trayectoria, aunque, a estas alturas, su hija tiene definitivamente un estilo propio.
El mejor ejemplo de lo señalado es “No quiero hablar”, una balada que no abandona los toques de mariachi, pero que se inscribe en el plano experimental y abre con ello las puertas a nuevos territorios.
