Redacción Noticiasenlineard
La población costera de Salinas, en el municipio de Baní, está en un profundo dolor y enfado debido al desafortunado accidente marítimo que tuvo lugar la noche del pasado domingo, en el cual falleció la joven Yairi Mateo y otras once personas resultaron heridas. Los habitantes de las afueras de la Bahía de Las Calderas responsabilizan directamente este incidente a la preocupante falta de control, regulación y vigilancia de las autoridades civiles y del departamento de inteligencia M-2 de la Armada de la República Dominicana.
Según emocionantes testimonios recabados de manera confidencial en el sitio del suceso, el accidente pasó cuando un grupo de doce personas —tres parejas de esposos y amigos— regresaba de una excursión recreativa a la exclusiva playa Los Derrumbaos. El grupo se encontraba en un catamarán privado que, según afirman los locales, suele operar desde el muelle de un hotel conocido en la zona turística de Salinas.
Un giro brusco y velocidad excesiva
Los testigos oculares mencionaron que el capitán de la embarcación navegaba a una velocidad considerablemente alta en medio de la oscuridad. Al aproximarse de manera peligrosa a la estructura del hotel donde se hospedaban las víctimas, el conductor tuvo que realizar un viraje de emergencia muy brusco hacia la izquierda para evitar chocar con el edificio. Fue en ese momento cuando la fuerza centrífuga y las olas hicieron que el catamarán volcara por completo en el mar Caribe.
Los más afectados por la tragedia fueron Yairi Mateo y su acompañante, quienes se hallaban descansando dentro del camarote de la embarcación en el instante del impacto, lo que complicó su escape inmediato. El resto de las parejas cayó directamente al mar abierto, y fueron rescatadas gracias a la rápida intervención de ciudadanos y empleados que estaban en el muelle privado. El acompañante de la difunta sufrió heridas graves y se encuentra luchando por su vida en un centro médico del Distrito Nacional.
Indignación comunitaria contra la Armada
La tragedia ha provocado alarma y críticas en Baní, porque las operaciones turísticas se realizaron violando claramente la disposición oficial que prohíbe el uso de las aguas de la playa y actividades de navegación comercial o recreativa después de las 6:00 de la tarde. Los residentes denunciaron que mientras los pescadores locales son sometidos a bloqueos y controles estrictos para ganarse el sustento, las autoridades de la base militar permiten a los propietarios de lanchas de lujo y villas privadas utilizar la bahía sin enfrentar consecuencias. Hasta el momento, los altos mandos de la Armada Dominicana han permanecido en silencio sobre este trágico caso.