La matrícula charter en la Gran Manzana aumentó 2.3% respecto al año anterior. Crédito: Gemini | Impremedia
NUEVA YORK.— La expansión de las escuelas charter en Nueva York está tomando una ruta distinta a la apertura tradicional de nuevos planteles. Ante las restricciones que impone el tope estatal de escuelas charter, varias redes están optando por ampliar los grados que ofrecen y aumentar su matrícula en centros que ya cuentan con autorización.
El fenómeno permite a estas organizaciones continuar creciendo sin depender exclusivamente de la creación de una escuela completamente nueva, una estrategia que ha comenzado a adquirir mayor relevancia en distintos sectores de la ciudad.
Uno de los ejemplos más recientes es Zeta Charter Schools, organización fundada en 2017 que actualmente atiende a más de 4,000 estudiantes desde Pre-K hasta octavo grado.
La red firmó un contrato de arrendamiento por dos años con la iglesia St. Rose of Lima, en Washington Heights, donde abrirá su primera escuela secundaria. La nueva sede recibirá este otoño a su primera clase de noveno grado.
El movimiento representa una ampliación de la oferta educativa de Zeta sin que necesariamente implique la creación de una nueva red escolar desde cero.
La organización también había ampliado recientemente su presencia en Queens, donde abrió dos nuevas sedes de educación elemental en septiembre pasado.
Crecer sin abrir una escuela completamente nueva
El caso de Zeta refleja una tendencia que también se observa en otras redes charter de Nueva York: utilizar escuelas ya autorizadas como plataforma para aumentar grados y matrícula.
Esta estrategia resulta especialmente relevante en un sistema donde el límite estatal para las escuelas charter condiciona la posibilidad de crear nuevos planteles.
En lugar de concentrar el crecimiento exclusivamente en nuevas autorizaciones, las redes pueden buscar espacio para ampliar progresivamente su oferta educativa, incorporando nuevos grados y aumentando la cantidad de estudiantes atendidos.
Success Academy representa uno de los casos más visibles de esta dinámica.
La red ha solicitado múltiples revisiones relacionadas con los límites de matrícula para el año escolar 2026-27, buscando ampliar la capacidad de algunas de sus escuelas existentes.
Sin embargo, el debate se vuelve más complejo cuando entra en juego otra herramienta: las denominadas transferencias de cartas o “charter transfers” entre entidades.
Una estrategia que genera debate regulatorio
Las transferencias de cartas han provocado fricciones entre la Universidad Estatal de Nueva York (SUNY) y la Junta de Regentes del Estado de Nueva York, debido a las diferencias sobre la manera en que estas operaciones deben interpretarse dentro del sistema de autorización y supervisión de las escuelas charter.
El debate plantea una pregunta de fondo: ¿hasta dónde puede crecer una red charter dentro de las reglas existentes sin que ese crecimiento termine funcionando, en la práctica, como la creación de nuevas capacidades escolares?
Mientras las organizaciones buscan mecanismos para responder a la demanda de matrícula, los reguladores enfrentan el desafío de determinar cómo deben aplicarse los límites establecidos por el estado.
Así, el crecimiento del sector charter en Nueva York ya no depende únicamente de cuántas escuelas nuevas puedan abrirse. Cada vez adquiere mayor importancia cuántos grados puede incorporar una escuela existente, cuántos estudiantes puede recibir y bajo qué condiciones puede trasladarse o modificarse una autorización.
El resultado es un escenario educativo en plena evolución, donde la expansión de las redes existentes se convierte en una pieza clave de la competencia por estudiantes y espacios escolares en Nueva York.