El avance de la tecnología sigue generando profundos debates y divisiones en el mundo del arte. En esta ocasión, el reconocido trompetista y compositor de jazz estadounidense, Chris Kase, alzó la voz para lanzar una dura crítica contra la proliferación de contenidos sonoros generados mediante plataformas digitales de última generación. Kase calificó de manera contundente como un “timo” la música creada con inteligencia artificial (IA), argumentando que este fenómeno perjudica tanto a los creadores originales como al público consumidor.
Durante una entrevista exclusiva concedida en el marco del XXII festival Munijazz celebrado en La Rioja, España, el experimentado instrumentista atribuyó la aceptación de estas herramientas a una marcada “falta de cultura” en la sociedad actual, lo que permite que muchas personas se dejen engañar por productos artificiales que carecen de la esencia humana propia de la interpretación en vivo.
Un saqueo al talento humano
El músico, quien además se desempeña como profesor de trompeta-jazz en el Centro Superior de Música del País Vasco (Musikene), explicó que el desarrollo de la IA en este sector constituye un engaño directo hacia la comunidad artística. Según sus declaraciones, los algoritmos y sistemas tecnológicos se nutren y “aprovechan” de las obras y creaciones registradas previamente por músicos reales, las cuales quedan almacenadas de forma masiva en lo que describió como una “especie de piscina” digital sin recibir la remuneración ni el reconocimiento correspondiente.
Esta situación de vulnerabilidad se ve agravada por el contexto actual de la industria del entretenimiento. Para Kase, el libre acceso a un catálogo de “cultura infinita casi sin salir del sofá” mediante plataformas de ‘streaming’ y redes sociales ha provocado un distanciamiento físico del público respecto a los escenarios, golpeando la sostenibilidad de los espectáculos presenciales.
La crisis de los espacios en vivo y la enseñanza
A pesar de que el panorama del jazz en territorio europeo cuenta con un “talento emergente” de un nivel musical altísimo, las oportunidades para exponerlo en directo son drásticamente reducidas. “Cada vez hay menos lugares en los que podemos tocar en directo, lo que es una pena”, lamentó el artista, destacando la contradicción de tener jóvenes graduados de conservatorios altamente preparados que no encuentran plazas disponibles para trabajar.
Finalmente, el compositor aprovechó para comparar el sistema educativo musical de España con el de su natal Estados Unidos, sugiriendo la urgencia de reestructurar la formación oficial. Criticó que en el sistema español se exija estudiar solfeo de forma obligatoria antes de poder interactuar de manera práctica con un instrumento físico, catalogando esta metodología como un error pedagógico. Aseguró que tener el instrumento en la mano desde el primer día de clases fue el detonante definitivo para consolidar su vocación profesional.