Santo Domingo, RD – El dojo dominicano ha dejado una huella imborrable en la historia deportiva de la región. La delegación de la República Dominicana en la modalidad de kata firmó una participación legendaria en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 , consolidándose como la potencia indiscutible del área al alzarse con una impresionante cosecha total de 11 preseas en el certamen.
El éxito arrollador de esta disciplina tiene una raíz común sumamente clara: la academia de la laureada atleta e instructora María Dimitrova. De las cuatro preseas de podio que conquistó Quisqueya a nivel de conjuntos e individuales de kata, todas llevan impreso el sello metodológico de dicha institución. Contabilizando los metales de forma individual por atletas, la cosecha de la academia asciende a 10 distinciones, desglosadas con orgullo en seis medallas de oro y cuatro de bronce.
Este evento regional marcó un hito agridulce pero glorioso, pues escenificó el retiro oficial de los tatamis de la mítica María Dimitrova. La veterana colgó su kimono en la cúspide competitiva, despidiéndose ante su público con un doble galardón dorado tras ganar la competencia de kata individual y liderar el conjunto femenino hacia lo más alto del podio, acompañada por las talentosas atletas Belén Guzmán, Perla Peralta y Carla Espejo. [1, 2]
Por su parte, la escuadra masculina también brilló con luz propia. El atleta Larry Aracena se consagró campeón indiscutible de Centroamérica al colgarse la medalla de oro en la categoría de kata individual, sumando además una presea de bronce en la prueba por equipos junto a sus compañeros de armas Heriberto de Castro, Yusef Bera y Jaime Teruel. Cabe destacar que todo este bloque de atletas masculinos forma parte activa de las filas de las Fuerzas Armadas de la República Dominicana. [1, 2]
Tras esta hazaña, los deportistas criollos se preparan para recibir una bonificación económica estatal global de 2.2 millones de pesos como gratificación institucional por sus valiosos logros, donde los metales dorados se recompensarán con 300 mil pesos, las platas con 150 mil y los bronces con 100 mil. Sin embargo, los karatecas aprovecharon la oportunidad para recordar con madurez que estas sumas siguen siendo insuficientes para costear los viajes y las altas demandas de las bases de entrenamiento internacionales. “Esto lo hacemos verdaderamente por el amor incondicional a la patria y la pasión al karate”, concluyó Teruel. [1, 2, 3]