Redacción Noticiasenlineard
La República Dominicana mantiene una exposición crítica frente a un fenómeno de alta magnitud estructural. Durante un panel de prevención sectorial, especialistas en ingeniería sísmica y estructural recordaron que el territorio nacional se sitúa directamente sobre el límite de fricción de las placas tectónicas del Caribe y de Norteamérica, albergando unas 18 fallas geológicas activas.
La ingeniera sísmica Claudia Germoso detalló que el periodo histórico de calma de la falla Septentrional, que se extiende desde Montecristi hasta Samaná, venció su ciclo estimado por un margen superior a las tres décadas. “Desde 1946 al día de hoy, el tiempo de espera se ha extendido de manera extraordinaria. Estamos a las puertas de un sismo de consideración porque el ciclo promedio ya caducó”, argumentó la académica. Germoso sumó a la lista de peligro latente a la falla de Enriquillo en la región sur, junto a las deformaciones marítimas de la Trinchera de los Muertos.
Por otro lado, el ingeniero estructural Luis Adolfo Abbott Zorrilla colocó la cuota de atención en los esquemas de edificación vigentes en las principales zonas urbanas dominicanas. Bajo la premisa técnica de que “los terremotos no matan, sino las malas estructuras”, el experto exhortó a los desarrolladores y entes fiscalizadores a endurecer la supervisión de las construcciones y vigilar con rigurosidad la resistencia de los suelos urbanos para mitigar de forma drástica el colapso de infraestructuras ante el inminente movimiento de tierra.