Redacción Noticiasenlineard
SAN FRANCISCO DE MACORÍS. – La imprudencia y los siniestros viales no dan tregua en la región del Cibao. El Hospital Regional Ángel María Gatón se encuentra bajo una fuerte presión asistencial debido al ingreso diario de entre 15 y 20 pacientes lesionados de gravedad en accidentes de tránsito. Esta alarmante cifra ha sobrepasado los límites de su demarcación geográfica original.
El director del centro hospitalario, el doctor Óscar Mena, detalló que cada semana atienden un promedio de 75 emergencias traumatológicas. De este grupo, más de la mitad ingresa con fracturas severas en huesos largos (como fémur y tibia), traumas craneoencefálicos y delicadas lesiones maxilofaciales. Muchos de estos casos requieren cuidados intensivos inmediatos.
Una carga regional sin lista de espera
El hospital no solo da abasto a la provincia Duarte. Ambulancias y traslados de emergencia llegan constantemente desde Samaná, María Trinidad Sánchez, el Bajo Yuna y la provincia vecina de Sánchez Ramírez.
A pesar de este flujo masivo de heridos, el doctor Mena aclaró que el centro se mantiene operando al día gracias a la disponibilidad de nueve quirófanos activos. Esto ha evitado las temidas y largas listas de espera que asfixian a otros hospitales norteños, logrando intervenciones en plazos menores a los diez días.
Motocicletas, alcohol y carreras clandestinas
Al analizar las causas detrás de este “aluvión” de ingresos, las autoridades médicas apuntan directamente a conductas de alto riesgo al volante. El consumo irresponsable de alcohol, el uso masivo de motocicletas sin protección y la imprudencia generalizada son detonantes comunes.
Los fines de semana representan el punto crítico de la problemática. El director del hospital hizo una enérgica denuncia pública en torno a la persistencia de las competencias clandestinas de motocicletas (carreras de motores). Esta actividad ilícita sigue empujando a decenas de jóvenes motoristas temerarios a salas de cuidados críticos.
Futura Red Nacional de Trauma
El devastador impacto de estos incidentes no es solo médico, sino social y familiar, dado que los pacientes quedan inhabilitados temporal o permanentemente para trabajar. Aunque los costosos materiales quirúrgicos de osteosíntesis son cubiertos por SeNaSa u otras ARS, el daño comunitario sigue creciendo.
Para intentar mitigar la sobredemanda actual, el Hospital Ángel María Gatón tiene contemplado un ambicioso plan de expansión física. Actualmente cuentan con solo 22 camas destinadas al servicio de trauma, pero las autoridades proyectan elevar la capacidad total a 75 camas especializadas en una próxima fase. Este paso será fundamental para la futura integración definitiva del centro hospitalario a la Red Nacional de Trauma del país.