Redacción Noticiasenlineard
Inspirada en el entrenamiento militar, esta disciplina de bajo impacto combina el trabajo cardiovascular con el de fuerza, emergiendo como un aliado clave contra el envejecimiento.
En la incesante búsqueda de alternativas eficientes y funcionales para mantener un estado físico óptimo sin someter el cuerpo a desgastes articulares extremos, una antigua disciplina militar ha comenzado a ganar terreno en el ámbito civil global. Se trata del rucking, una práctica que consiste esencialmente en realizar caminatas trasladando un peso adicional al de nuestro propio cuerpo, ya sea utilizando una mochila convencional cargada o un chaleco lastrado especializado. Divulgadores de la salud aseguran que este hábito representa el “eslabón perdido” del bienestar, combinando los beneficios del cardio y el entrenamiento de fuerza en una sola sesión al aire libre.
El profesor estadounidense Michael Easter, académico de la Universidad de Nevada y autor del libro La trampa del confort, destaca que los seres humanos evolucionaron anatómicamente para recorrer largas distancias transportando cargas.
No obstante, el sedentarismo tecnológico moderno anuló esta necesidad biológica. Easter define el rucking como un “entrenamiento con pesas para personas a las que no les gusta el gimnasio”, detallando que incrementa el gasto calórico entre un 20% y un 300% en comparación con una caminata habitual, además de optimizar de forma integral la salud mental mediante la liberación de endorfinas.
Escudo contra el deterioro muscular. Expertos como Gonzalo Ruiz Utrilla destacan que el rucking es vital para combatir la sarcopenia y la dinapenia, especialmente tras los 40 o 50 años, al fortalecer la musculatura del core y tren inferior, para asegurar una práctica segura, se recomienda iniciar con cargas ligeras y mantener una buena técnica.