Por: María F. De La Cruz, abogada
Génesis 9:22
Y Cam, padre de Canaán, vio la desnudez de su padre, y lo dijo a sus hermanos que estaban afuera; entonces Sem y Jafet tomaron la ropa, y la pusieron sobre sus propios hombros, y andando hacia atrás cubrieron la desnudez de su padre, teniendo vuelto su rostro, y así no vieron la desnudez de su padre. Y despertó Noé de su embriaguez, y supo lo que había hecho su hijo más joven, y dijo: maldito seas Canaán. a
Cam vio la desnudez (vergüenza) de su padre y les dijo a sus hermanos; no tuvo solidaridad hacia su padre. Sin embargo, Sem y Jafet fueron prudentes con la escena que habían presenciado: en vez de burlarse o enojarse, taparon su desnudez.
Cuántas veces una persona, por confianza, nos cuenta las dificultades por las que está pasando (su desnudez) o nos enteramos de un rumor y no somos solidarios; juzgamos, actuamos como Cam.
Desnudez significa exponer la propia vulnerabilidad, sentimientos verdaderos o pensamientos íntimos sin barreras protectoras. En ciertas tradiciones (como la judeocristiana), la desnudez puede representar desde la armonía original y la inocencia (Adán y Eva en el Edén) hasta el estado de deshonra, vergüenza o exposición al pecado después de la caída.
Un análisis sobre la embriaguez de Noé: el embriagarse es perder el control total de nuestros sentidos, lo que conlleva a nuestras acciones y a la falta de control del escenario donde estemos en ese momento. No poder tener dominio propio y depender de la intención de los demás puede llevarnos a errores irrevocables; nunca debemos perder el autocontrol de nuestros sentidos, como le pasó a Noé.
Dios desea que seamos como Sem y Jafet: que seamos solidarios, que oremos por el hermano, que le ayudemos sin divulgar su desnudez. Así demostramos ser verdaderos cristianos.
