Por Miguel Espaillat Grullón
NUEVA YORK.– Hace un par de horas alguien me escribió un mensaje directo a mis redes sociales que me dejó profundamente consternado: “Miguel, ahora tú vas a votar por una haitiana”. Para rematar, el remitente agregó de forma despectiva: “Y yo que te creía más inteligente y capacitado”. En pocas palabras, según la lógica de este ciudadano, mi nivel de inteligencia y mi capacidad intelectual tienen que pasar obligatoriamente por los sesgados filtros de sus propios prejuicios individuales.
Esta lamentable expresión no es más que una muestra fehaciente del racismo latente y de las sistemáticas campañas de siembra de cizaña que buscan dividir a nuestra comunidad de la diáspora. Creo firmemente que un proceso electoral legítimo debe cimentarse bajo las premisas básicas del respeto mutuo, la honestidad y el debate democrático de ideas de altura; nunca sobre la base del odio, la xenofobia y la discriminación.
Por esta razón, mi exhortación pública y decidida es para que los electores acudan a las urnas y emitan su voto a favor de Darializa Avila Chevalier. Estoy convencido de que el relevo generacional y el futuro de nuestra representación política ya debe transitar hacia las manos de gente joven, capacitada y con sólidos títulos universitarios que respalden su aptitud.
Luz, inclusión y espiritualidad contra las campañas de desprecio
Dari no encarna la vieja y desgastada política de los ataques personales. Al contrario, ella posee las luces intelectuales, la preparación académica y una profunda espiritualidad necesarias para convertir la inclusión social, el amor comunitario, la solidaridad y la defensa de la dignidad humana en las principales armas de sus futuras labores políticas y sociales.
La contienda por la candidatura demócrata en el Distrito Congresional 13 de Nueva York (que abarca importantes enclaves de Manhattan y El Bronx) ha alcanzado niveles de tensión alarmantes, recurriendo a ataques raciales por el simple origen de los apellidos o por posturas humanitarias. Quienes usan el gentilicio “haitiana” como un insulto político ignoran intencionalmente la trayectoria de lucha comunitaria y el perfil afro-latino de una joven comprometida con las minorías.
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Darializa podrá ganar o perder el día de los comicios primarios, pero este próximo martes yo depositaré mi voto con la absoluta tranquilidad espiritual de haberlo hecho por convicción ideológica y moral, no inducido por manipulaciones mediáticas, campañas de odio o prejuicios ancestrales. Intuitivamente, sé que es el camino correcto para nuestra comunidad.
