SANTO DOMINGO — La política dominicana despide a uno de sus actores más singulares y controversiales de las últimas décadas. En las primeras horas de la madrugada de este martes, se confirmó el fallecimiento del veterano político y exdirigente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Luis Inchausti, mientras se encontraba ingresado recibiendo atenciones médicas especializadas en el Centro Cardio-Neuro Oftalmológico y Trasplante (Cecanot).
Hasta el momento de redactar este despacho, los familiares y el cuerpo médico de la terminal hospitalaria no han ofrecido precisiones sobre la causa exacta del deceso, ni el cronograma oficial para las honras fúnebres y el sepelio. No obstante, era de conocimiento público que Inchausti padecía un cuadro clínico complejo y crónico que se había agudizado progresivamente durante los últimos años.
El motor de las bases moradas y el polémico Caso PEME
Con la partida de Luis Inchausti se cierra un capítulo vibrante de la historia partidaria contemporánea. Durante las décadas de los 80 y 90, Inchausti se consagró como el líder absoluto e indiscutible de los comités intermedios y las bases populares del partido morado. Su agresiva capacidad de estructuración barrial y su control de la movilización de masas en los sectores marginados de la capital fueron factores determinantes para el triunfo electoral que llevó al expresidente Leonel Fernández al Palacio Nacional por primera vez en el año 1996.
Como reconocimiento a su peso político, durante esa primera gestión gubernamental (1996-2000), fue designado como director del Programa de Empleos Mínimos Eventuales (PEME). Desde esa posición, administró cuantiosos recursos destinados a mitigar las protestas y pacificar las huelgas en los barrios populares mediante subsidios directos, una estrategia que desató fuertes críticas y marcó el inicio de su etapa más turbulenta.
Tras el cambio de mando en el año 2000, Inchausti y otros exfuncionarios fueron procesados en el denominado “Caso PEME”, uno de los expedientes de presunta corrupción más mediáticos y ruidosos de la historia judicial dominicana por el alegado desvío de más de mil millones de pesos. Tras un extenso litigio que duró años, los tribunales dictaron el descargo definitivo de todos los implicados.
Disidencia, aislamiento y últimos años
Con el surgimiento de nuevas corrientes y figuras de poder dentro del engranaje del PLD, su estrella política comenzó a perder brillo. Inchausti adoptó una postura abiertamente disidente y verticalmente crítica contra la alta cúpula política de su propio partido, lo que aceleró su progresivo aislamiento de los círculos de toma de decisiones.
En su etapa más reciente, apartado por completo del activismo de masas y del poder del Estado, su nombre regresó de manera intermitente a los titulares de la prensa nacional debido a procesos legales de índole doméstica y a un notable deterioro físico, el cual concluyó con su deceso en el centro asistencial capitalino.
