Bajo la contundente consigna "¡Que la dignidad comience por casa!", el colectivo dio lectura a un manifiesto público
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SANTO DOMINGO.– En un ejercicio de civismo que contrasta drásticamente con los recientes actos de salvajismo e intimidación que desestabilizan el orden público —como el ataque perpetrado por una turba de motoristas en El Café de Herrera—, los jueces, juezas y servidores judiciales del Palacio de Justicia de Ciudad Nueva han elegido la vía institucional y el derecho a la libre expresión para canalizar sus demandas.
Bajo la contundente consigna “¡Que la dignidad comience por casa!”, el colectivo dio lectura a un manifiesto público donde desglosaron una alarmante lista de carencias diarias que entorpecen el correcto ejercicio de sus funciones. Los firmantes advirtieron que estas precariedades extremas debilitan al sistema de justicia de manera progresiva, afectando directamente la tutela judicial efectiva de la ciudadanía.
Una alarmante lista de precariedades frente a gastos superfluos
Los servidores judiciales denunciaron trabajar en condiciones de vulnerabilidad institucional, caracterizadas por la falta crónica de personal operativo y salarios totalmente desactualizados frente al alto costo de la vida.
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Sin embargo, el punto que generó mayor indignación en el manifiesto fue el cuestionamiento directo a la gestión presupuestaria del Consejo del Poder Judicial. Los magistrados y empleados criticaron que, mientras los tribunales operan con limitaciones básicas, la institución incurra en gastos millonarios para “cuestiones superfluas”, citando explícitamente la inversión de 11 millones de pesos en un árbol navideño.
El contraste entre la barbarie y el civismo institucional
Este reclamo en Ciudad Nueva pone sobre la mesa un debate crucial para el fortalecimiento del sistema de derecho dominicano. Mientras las autoridades persiguen penalmente conductas vandálicas en las calles que desafían la ley, los propios administradores de la justicia demuestran que las reformas y las exigencias de derechos deben realizarse con la altura, la prudencia y la firmeza que exige una sociedad democrática.
Los convocantes concluyeron exigiendo una revisión inmediata del presupuesto interno para reorientar los fondos hacia el fortalecimiento operativo de las salas de audiencia, la dignificación del capital humano y el cese de los gastos suntuarios.
Autor: José Abreu (Periodista, Máster en Periodismo Digital, articulista de opinión y director de NoticiasEnlineaRD).
