"Moradores y líderes comunitarios de la sección de El Higüero paralizan el tránsito y las labores comerciales en demanda del asfalto de más de tres kilómetros de su avenida principal. (Foto: Fuente externa)."
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EL HIGÜERO, SANTO DOMINGO NORTE.– Cansados de recibir promesas que solo se materializan en tiempos de campaña electoral, los habitantes de las diversas comunidades que integran la sección de El Higüero paralizaron este jueves todas las actividades educativas, comerciales y del transporte. La drástica medida busca presionar al Gobierno central para que inicie la construcción de sus calles, aceras y contenes, una demanda que lleva años en el olvido.
A pesar de encontrarse a escasos metros de la moderna Avenida Circunvalación de Santo Domingo, los moradores denunciaron que viven en condiciones extremas de vulnerabilidad, prácticamente aislados de la civilización debido al colapso absoluto de sus infraestructuras viales y la falta de servicios básicos esenciales.
Un retroceso histórico: Caminos transitables solo en carretas o caballos
Desplazarse por la zona se ha convertido en una odisea que evoca épocas remotas. Los comunitarios aseguran que la vía principal de Mata San Juan-Mancebo presenta más de tres kilómetros de deterioro total, transformándose en un tramo intransitable donde los vehículos sufren averías constantes y donde, en muchas ocasiones, la única forma de moverse es a caballo o en carretas.
El presidente de la Asociación de Juntas de Vecinos de El Higüero, Gaspar González, encabezó la manifestación junto a más de una decena de líderes comunitarios, entre ellos Isabel Martínez (Los Mameyes), Severina Ferrer (Mancebo), Carmen Buret (Amor de Dios), Jesús Ferrer (El Rincón) y el pastor Juan Carlos Tejeda. González aseveró que han depositado múltiples solicitudes formales ante el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), sin recibir ninguna respuesta a la fecha.
Más de 2,500 familias atrapadas entre el lodo y las inundaciones
La presidenta de la Junta de Vecinos Los Mameyes, Isabel Martínez, explicó que las localidades de Amor de Dios, Mancebo, Rincón Arriba y Rincón Abajo albergan a una población estimada de entre 10,000 y 15,000 habitantes. “Aquí las calles parecen ríos cuando llueve y luego quedan convertidas en lagunas llenas de lodo, lo que impide que nuestros niños asistan a las escuelas”, enfatizó Martínez al detallar la falta de canalización de las aguas pluviales.
Por su parte, el pastor Juan Carlos Tejeda acotó que, debido a los enormes cráteres que hunden las vías, los estudiantes de la zona han quedado excluidos de los beneficios del Sistema de Transporte Escolar (TRAE), obligando a alumnos y docentes a caminar hasta tres kilómetros bajo condiciones infrahumanas.
El aislamiento del 9-1-1 y la paradoja de la Circunvalación
Las deficiencias de la carretera principal también sabotean la seguridad médica. Severina Ferrer denunció que las ambulancias del Sistema Nacional de Atención a Emergencias y Seguridad 9-1-1 tardan horas en ingresar a los sectores debido al pésimo estado del pavimento. Ferrer apuntó una dolorosa paradoja: durante la construcción de la Avenida Circunvalación, los ingenieros dejaron aislados más de cinco kilómetros de carreteras locales conectadas con la obra principal.
Finalmente, Carmen Buret expuso que la distancia real entre las comunidades de Amor de Dios y Mata Gorda es de apenas 9.1 kilómetros, pero que las condiciones del terreno hacen que el trayecto en vehículo se sienta y demore como si fuesen 30 kilómetros. Ante este panorama, los dirigentes sociales y religiosos advirtieron que mantendrán su plan de lucha de manera indefinida hasta que los equipos pesados del MOPC comiencen a trabajar en el asfalto.
