"Hoy recordamos a Peña Gómez. Pero más que flores, su memoria exige respuestas para quienes no tienen casa y quienes luchan por su agua en La Cuaba
POR JOSÉ ABREU
SANTO DOMINGO. – Bajo un sol que parecía querer iluminar la historia, el cementerio Cristo Redentor se vistió hoy de blanco. No era un domingo cualquiera; era el 10 de mayo, el día en que la memoria de José Francisco Peña Gómez convoca a los “guardianes de la ética” y a los herederos de su “Lealtad Silenciosa”.
A casi tres décadas de su partida en 1998, el líder que alfabetizó desde Mao hasta Yaguate y que hizo vibrar al mundo desde la Internacional Socialista, sigue siendo el eje sobre el cual gira la conciencia política dominicana.
El Altar de la Coherencia
Frente a una tumba colmada de flores blancas, figuras como Rafael Gamundi Cordero (PRSD) y Rafael “Fiquito” Vásquez alzaron la voz para recordar que Peña no fue solo un líder de masas, sino un portador de principios innegociables.
“Fue el hombre más importante del país por ser portador de principios”, sentenció Gamundi, mientras Fiquito instaba a la juventud a mirar al Peña que nació en la humildad extrema y se convirtió en una figura de dimensión mundial. Para ellos, el legado de Peña no está en los cargos, sino en la conducta.
De la Alfabetización al “Primero la Gente”

La biografía de Peña Gómez es un mapa de superación: desde sus inicios como maestro de alfabetización y locutor en La Voz Dominicana, hasta convertirse en el candidato que, incluso herido de muerte por un cáncer de páncreas, se perfilaba como el seguro ganador de la alcaldía del Distrito Nacional apenas seis días antes de su fallecimiento.
Esa trayectoria de servicio es la que hoy choca con las realidades que este equipo de NoticiasEnlineaRD ha documentado en las últimas horas:
La crisis del techo: Mientras Peña soñaba con un pueblo de propietarios, hoy la ONE nos dice que el 42.5% de los hogares vive bajo el laberinto del alquiler.
El grito de La Cuaba: Mientras Peña defendía la tierra y su gente, hoy en El Aguacate la comunidad debe montar guardia para que un vertedero no contamine los arroyos que les dan vida.
La “Lealtad Silenciosa” frente al Siglo XXI
Como planteamos en nuestra primera entrega del sábado, la Lealtad Silenciosa de aquellos que acompañaron a Peña hasta su último suspiro en Cambita Garabitos, hoy se transforma en un espejo incómodo para la política actual.
Ser peñagomista en 2026 no puede ser solo llevar una pancarta o un souvenir al Cristo Redentor; es entender que si hay una comunidad como La Cuaba luchando por su agua, el ideal de Peña sigue inconcluso. Es comprender que si solo el 1% de los dominicanos puede pagar su vivienda, la “deuda social” que Peña tanto denunció, sigue acumulando intereses.
Conclusión: Un legado que respira
Peña Gómez no es un recuerdo estático bajo el mármol del cementerio. Su legado respira cada vez que un ciudadano exige transparencia o un campesino defiende su río. A 28 años de su partida, el líder de la “vuelta al mundo en 80 minutos” sigue recordándonos que el poder solo tiene sentido si, al final del día, se utiliza para que la gente —esa gente de los extractos más humildes que él tanto amó— pueda vivir con dignidad.
