El hit decisivo llegó con la pizarra empatada a siete carreras y desató una explosión de júbilo en las gradas en la décima entrada.

Por Alexander Gómez
Julio Rodríguez, receptor de las Águilas Cibaeñas, volvió a demostrar que la preparación y la paciencia también ganan juegos. Un potente batazo al jardín central con las bases llenas en la décima entrada selló la victoria 8-7 sobre los Gigantes del Cibao, la noche del viernes en el Estadio Cibao de Santiago, en un vibrante partido del Round Robin.
El hit decisivo llegó con la pizarra empatada a siete carreras y desató una explosión de júbilo en las gradas. Con el triunfo, las Águilas mejoraron su marca a 2-3, mientras que los Gigantes continúan sin conocer la victoria en esta fase (0-5).
Rodríguez, quien no inició el encuentro, resaltó la importancia de mantenerse listo pese a no tener acción constante. “Súper agradecido con el apoyo de mis compañeros. No empecé jugando, pero siempre trato de mantenerme concentrado y ready para meter mano y ayudar al equipo”, expresó tras el partido.
El receptor destacó además la influencia de los veteranos en su desarrollo, en especial de Miguel Tejada. “Tengo un gran maestro en la guagua, Miguel Tejada. Me ha enseñado a batear con presión. Estuvimos hablando de situaciones así”, explicó.
Sobre el turno decisivo, Rodríguez fue claro en su enfoque. “Uno no puede fallar el primer pitcheo en esos turnos. Traté de ver cómo venía el lanzador y buscar un pitcheo alto. Gracias a Dios me lo dio”, señaló en entrevista para la televisión de las Águilas con Sonia Rodríguez.
Rodríguez subrayó que su filosofía es aprender y atacar. “Siempre me gusta preguntarles a los veteranos, porque así es que uno aprende. En la pelota hay que ser profesional, mantenerse positivo y preparado para cuando llegue la oportunidad”. Fuiste de LIDOM
